En boca cerrada no entran moscas pero entran pollas como roscas


UNA PRODUCCIÓN DE HOMO VELAMINE
CON MR. SATAN NINA IVANOVIC ALBERTO OMISTE ANÓNIMO GARCÍA
FOTOGRAFÍA Y EDICIÓN OMAR OESTE GUIÓN Y DIRECCIÓN MR. SATAN
PORTADA ANÓNIMO GARCÍA
TEXTO MR. SATAN


El Ultrarracionalismo ha hablado bastante en torno al Empleo y Gol y el Sufrir y Rezar como categorías generales de lo Meseto-en-general, pero poco sobre una tercera categoría mucho más marginal: Saber y Enfermar. El Saber y Enfermar responde a la realidad, pues todo concepto ultrarracionalista refiere a la Realidad, y no debe confundirse con la mera bufonada (o payasada [o fruslería]). El mundo está lleno de gente estúpida y poco interesante, pero feliz. Gente normie que acusará a los filósofos de “estar locos” o “estar demasiado metidos en sus cosas”, o por decirlo de una manera refrescante: “prefieren saber en vez de ser felices, es decir, prefieren saber y enfermar”.

Dicha categoría de percepción cuñada, el Saber y Enfermar, responde a una necesidad intrínseca del Homo velamine por el bienestar personal, las tapitas sanas, el consumo de productos light, tener un perrito porque te alegra el día, disparar al negro con una pistola, y demás. En definitiva: no complicarse la vida.

Muchos velamines creen que por leer a cualquier escritor que no sea Víctor Lenore te conviertes en una especie de Don Quijote de La Mancha. Que comienzas a alucinar y a ver “cosas donde no las hay”. Entonces: “tienes que tranquilizarte, ¡hombre!” y te dan una palmadita en la espalda. ¡Cuán envenenada se halla esa palmadita, oh musa, pues prefiero tu Locura antes que alejarme de ti, y caer en las garras, ahora y siempre enajenadas, de la barra del bar llena de empanadas y sobrasada, y demás licores que inundan mi ya febril corazón! ¿Por qué tenemos que lobotomizarnos para participar de los rituales sociales? ¿No será mejor aceptar el demonio que llevamos dentro y despreciar las relaciones sociales? Si las relaciones sociales son terraceo, hablar del cochazo o de quién le ha hecho un bombo a quién, abrazo con gusto darme al soma literario y charlar con Karl Marx en alucinaciones.

En todo caso, la aplicación del método ultrarracionalista ha sido clara en este corto. Hemos preferido exagerar y estirar hasta el final la imagen que tienen los normales de los locos. Para mostrar que, cuando la gente dice: “se te está yendo la olla, ten cuidado con lo que lees”, en realidad lo que te quieren decir es: estás tardando en meterte en una bañera llena de torreznos para que un cura te rocíe con pacharán como si de un exorcismo se tratase, mientras te tiramos todo el Incienso y las banderitas que, como vil clasemediano, estés dispuesto a aceptar.

En todo caso, el Saber y Enfermar es una de las herramientas categoriales ultrarracionales para alejar a los jóvenes de los platos de lentejas y lanzarles a empujones a la piscina de panchitos sabor a queso, donde sólo un final es posible, abrazar al Pueblo, con lo que éste conlleva. Es tarea del ultrarracionalista, desde su Ética individual, obligar a sus hijos desde tempranas edades a leer los más excelsos libros jamás escritos, así como tener el látigo siempre dispuesto y vigilante ante las faltas intelectuales del niño. Pero sobre todo y más importante es convertir el Saber y Enfermar en Saber y Ganar, como ya hizo el Dios de la Razón Jordi Hurtado en la Dinastía 0, en el misterioso Egipto pre-faraónico. De hecho, solo cuando el primero de los seres, Narmer, aceptó el Daimón, comenzó el autoritarismo y desde entonces y tras milenios de innación la humanidad ha pasado de ser un conglomerado de magra rugiente, a ser una humanidad reformada en traje y corbata que ya no se gasta el sueldo de los niños en bebida. ¡¡Acepten pues su Daimon interior!! ¡¡No sean semi-racionalistas, séanlo del todo!! Consientan así la bendición de Narmer, cuya doctrina, el Faraonismo Revival, es el fundamento último del Ultrarracionalismo, así como su Motor Inmóvil.


Nota del editor: El autor ha intentado hacer este texto lo más global posible. Para acercarlo a su esfera simplemente cambie ‘filósofo’ por cura, activista, torero, feminista o cualquier otro colectivo con el que usted se identifique.

¡Habla, Pueblo, habla!