Constantino tiene un gran pepino


UNA PRODUCCIÓN DE OMAR OESTE Y ANÓNIMO GARCÍA
PORTADA EFEALCUADRADO
TEXTO LAMUJERQUEFUMA


Dos jóvenes, un locus amoenus y erótico resultado in your face. Hasta aquí, el argumento.

El caso es que no sabemos si Constantino es feo o guapo, gitano o payo, rico o becario. Porque no se ve ni se dice. Y eso es, precisamente, lo que le da calidad a la película. Aunque deducimos que se trata de dos protagonistas masculinos, no podemos dejarnos llevar por los prejuicios de género de la sociedad heteropatriarcal en que nos hemos criado. El pepino de Constantino es un manifiesto audiovisual.
Tampoco sabemos si la escena tiene lugar en Ripollet, Barakaldo o Boquiñeni, o cuál es la procedencia de sus protagonistas, por lo que el filme no nos crea conflictos emocionales ni genera evocaciones poéticas. El contexto se ha obviado para ahorrarnos dramatismo e ir directamente al grano, al mensaje inconfundible. The time is now. Aquí manda mi p… El tipo de letra es neutro, courier – el “mensajero”, ni más ni menos. El tamaño, mediano. Y el texto está en blanco y negro. ¿Qué quiere decir eso? No podemos posicionarnos. Estamos entre la espada y, ejem, la pared. En el mundo emoji todos los pepinos son iguales.

¿Fin de la creatividad? ¿Fin de la narrativa? ¿Fin de las artes visuales? NEIN!

A nuestros padres muy probablemente les llevaría un rato descodificar esta historia, si no fuera por la banda sonora. Pero nuestros padres nacieron en el siglo XX y están llenos de referentes de lo más variopinto, una riqueza que les confunde. ¿Cómo nos vamos a fiar de su criterio si entonces la gente escribía cartas, escuchaba a los Beatles y votaba al PSOE? Ha llegado la hora de dar muerte a los referentes ambiguos y uniformizar el discurso. Es más, ¿qué clase de mundo van a heredar nuestros hijos? Diseñemos uno fácil de aprehender y actualizar, y que de paso sea impermeable a condiciones ecológicas.

En los últimos años hemos podido comprobar cómo la crisis existencial que nos invade tiene un origen localizado en el lenguaje visual y verbal. Unos y otros utilizan las lenguas, la apariencia física y otros símbolos como arma política y de segregación. Como consecuencia, las gentes que pueblan la Península Ibérica (exceptuando Portugal), e incluso más allá, viven cada vez más lejos del entendimiento y la conciliación.

Pero esta película parece avanzar la solución a esta cre-ciente incapacidad de generar un discurso inequívoco e imparcial y un código universal. Nuestra propuesta es sencilla: sustituir todos nuestros referentes visuales por emojis.

Ventajas del lenguaje emoji:
* No conoce fronteras físicas ni políticas.
* Es intelectualmente democrático y accesible; dice adiós a la ortografía y por extensión a la eterna dictadura de las academias de la lengua.
* Es tan inclusivo de las opciones de género que es exclusivo de todas.
* Su carácter unificador garantiza la invariabilidad de su forma ante el surgimiento de conflictos políticos y nuevas corrientes artísticas y de pensamiento.
* Tiene un estilo desenfadado y casual, alegre y risueño, cuya idoneidad ha sido avalada por Noam Chomsky –quien ve en esta forma de lenguaje una “intrinsically pacifist linguistic nature”– y por Pikachu, que dice que es muy kawaii.
* La inclusión de caracteres de importancia universal atemporal, como la flamenca y el mojón sonriente asegura la pervivencia del lenguaje más allá de nuevas modas de estilo.

Por todo ello, califico a la película con tres flamencas y un gorrito de fiesta.

¡Habla, Pueblo, habla!