EL TEÓSOFO INEXISTENTE


por Biyu

Si Hubbert Spandau hubiera existido y vivido en el siglo XVIII seguramente habría formulado su teoría sobre el alma y la mente. Spandau habría dicho que el alma humana viaja a través del tiempo, que cuando recordamos no hacemos sino viajar mentalmente al pasado y que nuestra mayor o menor capacidad para hacerlo es la razón de que nuestros recuerdos sean más o menos claros; que cuando imaginamos nuestros futuro realmente oteamos nuestra infinidad de futuros posibles, y que aquellos con muchísima capacidad para hacerlo han sido llamados profetas y videntes en tiempos pasados.

Si Hubbert Spandau hubiese existido, hoy seguramente me habría encontrado por primera vez con esa teoría y hoy la habría considerado cierta, al menos secreta e internamente. Porque hoy navego entre un mar de recuerdos y de incertidumbres, hablo con fantasmas que han sido o que serán, y pienso en ese futuro que parece un pomelo a punto de estallar y que tanta cara de pasado tiene. Porque hoy sólo me une al presente un etéreo cordón plateado, mientras mi mente se pierde entre el fui y el seré.

Es una pena que Hubbert Spandau nunca haya existido.


Acerca de Biyu

Biyu fue decantado hace más de treinta años en la ciudad de Zaragoza y conoció al equipo de dirección de esta publicación durante un incidente que la policía judicial consideró “horrendo pero hilarante”. De vida espesa y disoluta, su ciclo vital actual tiene lugar entre España y Estados Unidos, lugares donde diversifica su estudio de la vulgaridad elevada a arte y donde planea dejar de lado los escasos ideales que le quedan y unirse a las hordas de periodistas al servicio del status quo.

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