Onda Vital


Tiempo de lectura: 1 minutos

Artur Mas es mi pastor nada me falta

Vivo en Sòcrates con Neopàtria

Sóc el teu germà almogàver

El que abraza las paredes

De la embargada Convergència

Enséñame el rito para creer

A pies juntillas cuando leo

corona catalano-aragonesa

 

Apoyo mi frente en la barra de aluminio

De un bar de chinos

Y escribo con el rocío de un vaso de cerveza

La constitución de una España periférica

Aislada de la tecnomeseta

¡Ferro, desperta!

 

Soy el número 3 de la lista de Esquerra

Un charnego de la Seat

El último sefardí

Que folla en catalán

Puro como Josep Tarradellas

Me visto cuatribarrado

Cada once del mes que sea

Jerusalén es Catalunya

Y l´Assemblea su única Iglesia

Punto cat punto cat

Para dominarlos a todos

Con el wifi de la Moreneta

 

Me abro de piernas para que

Me invada el Espíritu Ferrusola

Cuando pienso en Andorra

La quinta provincia honesta

Nuestra pequeña Suiza bella

¡Gloria eterna a los Països

Como unidad de destino!

 

Recuerdo igual que el gol de Koeman

(Kame hame ha)

El único cameo autorizat

En toda la historia de Bola de Drac

Aquel episodi de TV3 en que

Cobi violaba a Curro y Naranjito

Mientras Goku descojonado

se calaba una barretina

Fue mi primera erección

El meu primer castell

Amb focs artificials, you know.

¡Visca España y Viva Catalunya!

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Acerca de Rasomon

Antes de nacer incluso ya se predijo, con acierto, que Rasomon moriría algún día. Por fortuna para el género humano hace más de dos tardes que el susodicho toma té de vainilla los días pares de meses alternos. Su modo de preparación es el secreto que mantiene ocupado a los cabalistas desde hace un cuarto de hora aproximadamente. Cada fotograma mantiene intacto su sabor ancestral gracias al hervido de película a la manera tirolesa. La razón por la que Rasomon hiberna tras cada telediario habría que buscarla en el baño, pero cualquiera se adentra tras el positivado del papel higiénico. Lo único cierto a estas alturas es que allí abajo hay algo y si no pregunten en la sección de conservas de su dentista más lejano. Él no sabrá nada de Rasomon pero el aire tampoco tiene hebras desde el siglo III y nadie se queja.

¡Habla, Pueblo, habla!