VI. LAS CLASES YA NO SON ECONÓMICAS, SON CULTURALESTiempo de lectura: 1 min


LAS CLASES YA NO SON ECONÓMICAS, SON CULTURALES - Manifiesto del Ultrarracionalismo
La acomodación de las masas ha traído consigo a la valiosa y despreciable clase media, cuyos individuos se diferencian poco económicamente entre sí (hecho valioso) pero se afanan desesperadamente en pertenecer al Homo velamine (hecho despreciable). Es en la clase media donde se desata la lucha de clases moderna, que se libra en mil y una sutiles batallas: selección vs abundancia, reflexión vs rapidez, imagen vs palabra, repetición vs unicidad, imaginación vs soma, etcétera. Es la posición que cada cual toma en estas batallas la que define su rango social, formando una pirámide basada en el nivel cultural y no en la posesión de bienes. En la cima está la clase imaginativa; en la base la clase repetitiva: el Homo velamine.

Por ello decimos: Las clases ya no son económicas, son culturales.

Case study: A Orfelia y Yeni les seduce el “glamour” (pijihorterismo). Para que el mundo lo sepa y para mostrar su adhesión a la tribu deciden comprarse un bolso Gucci marrón con estampado de logos. Orfelia lo hace en la tienda oficial; Yeni en el top manta. ¿Qué diferencia hay entre las dos? Ninguna: ambas pertenecen a la clase repetitiva. Ambas merecen ser esclavas de la sociedad. Y de hecho, ambas lo son.

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La ostentación queda, por tanto, obsoleta. La posesión de objetos nuevos o evidentemente caros muestra una falta total de decencia y buen gusto, una ausencia de dignidad y el más avanado choricismo intelectual. Su asociación con el poder y el sexo es primitiva y velamínica, alfa y omega. Quienes hacen gala de ellos recibirán la maldición de Tántalo: sufrir hambre y sed rodeados de alimento y agua abundantes.


Acerca de Anónimo García

Ultrarracionalista, determinista-libertario, exterminista-humanista, misfilántropo y moderno pero español. Me dedico a la comunicación en todos sus ámbitos, especialmente el visual, en el que destaca mi perfecta y característica ejecución del corte de mangas. He sido galardonado en varias ocasiones, entre las que se encuentra el premio al número ganador en una rifa de mi colegio; y tengo el honor de haber confundido “humper” con “hamper” en el texto de uno de mis diseños. Más en www.anonimogarcia.com


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