VII. EL MÉTODO ULTRARRACIONALISTA1 min read


Manifiesto del ultrarracionalismo

¡Ah de aquellos que aún creen que la razón domina sus actos! Pues sabemos bien que la razón sólo sirve para justificar las pasiones del bajovientre y la obsesiva búsqueda de las carencias infantiles. Por contra, el ultrarracionalista usa la razón noblemente: observa las pautas de comportamiento del Homo velamine, las estira hasta sus últimas consecuencias, comprueba los horrores que desvelan y propone soluciones adecuadas.

Ejemplo: Cientos de miles de clones de María Teresa Campos. Una raza humana condenada a marchar a su ritmo en el camino de la historia, bajo la constante amenaza de caimanes y leones. Yo os digo: ¿acaso no es mejor abandonarles, como ocurre en el reino animal, y evitar así la pesada rémora? ¡Ah, ya veo el grito en el cielo, la mueca de horror, las llamas envolviendo estas palabras! Sabed que tal es el pensamiento ultrarracionalista, y tales sus conclusiones, que desprovistas de la pasión cegadora, son más lógicas y productivas para la humanidad y el universo que vuestro lloriqueo humanista.

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Breve apunte sobre el Ultrarracionalismo Positivista: El Ultrarracionalismo Positivista -del que no se conoce aún ningún seguidor- sostiene que debemos ofrecer las conclusiones ultrarracionalistas al Homo velamine en pequeñas dosis o descafeinadas para incorporarlo a la marcha de la historia. Es decir, aboga por la radicalidad en el pensamiento, pero moderación en la acción. ¡Fruslerías!


Acerca de Anónimo García

Ultrarracionalista, determinista-libertario, exterminista-humanista, misfilántropo y moderno pero español. Me dedico a la comunicación en todos sus ámbitos, especialmente el visual, en el que destaca mi perfecta y característica ejecución del corte de mangas. He sido galardonado en varias ocasiones, entre las que se encuentra el premio al número ganador en una rifa de mi colegio; y tengo el honor de haber confundido “humper” con “hamper” en el texto de uno de mis diseños. Más en www.anonimogarcia.com


¡Habla, Pueblo, habla!

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