Analizamos un caso práctico de desinformación: el Tour de La Manada

En ‘Ace in the Hole’ (Billy Wilder, 1951) Kirk Douglas es un periodista que mantiene a un hombre enterrado en una cueva durante días para poder seguir dando exclusivas. En una de las primeras escenas de la película se mofa del cartel «Tell the truth» («Di la verdad»).

Hemos oido hablar mucho de noticias falsas y desinformación. Ya sabemos que los artículos de Mediterráneo Digital, las frases de tal político y los memes que comparte tu tía en el grupo de WhatsApp de la familia son potenciales bulos. Conocemos las plataformas de verificación de información, Newtral y Maldito Bulo, e incluso a veces las usamos. Pero ¿qué pasa con los medios de comunicación de masas? ¿Les afecta también la desinformación? ¿Cómo podemos contrastarla?

A continuación lo veremos un caso práctico, el falso Tour de la Manada, que los medios de comunicación siguen dando por verdadero diez meses después de su desmentido, alimentando una historia falsa por la que nos piden más de tres años de cárcel y 20.000 euros. Contar todos los detalles requiere cierta extensión, así que puedes saltar a la parte que te interese si ya conoces algo:

  1. ¿Cómo funciona un bulo?
  2. ¿Qué es y qué ha ocurrido con el «Tour de la Manada»?
  3. La verdad está ahí fuera (pero nadie se molesta en chequearla)
  4. El resultado: clima de crispación
  5. Los medios no se desdicen
  6. ¿Qué ocurre con los verificadores de noticias?
  7. Conclusión
La locución en la radio de «La guerra de los mundos» por Orson Welles en 1939 desató el pánico entre la ciudadanía, que creía que se estaba produciendo una invasión alienígena. Pero este pánico tal vez pueda ser otra «fake news»: los periódicos podrían haberlo exagerado como una crítica al sensacionalismo de la radio, que estaba teniendo mayores ingresos publicitarios. [Fuente: National Geographic]

Antecedentes

En el manifiesto jammer de 1993 Mark Dery se preguntaba si internet conseguiría romper el oligopolio mediático, dando voz a «periodistas ciberpunk». Efectivamente, lo ha conseguido, pero no para corregir la hiperrealidad creada por los medios, sino para crear múltiples universos de realidad excluyentes entre sí y que generan un clima de crispación, lo que llamamos la Edad de la Opinión.

Homo Velamine ha trabajado con la desinformación como factor principal en la mayoría de nuestros actos ultrarracionales, que muchos medios de comunicación tradicionales han dado por buenos. Hemos aparecido en Libération ilustrando el resultado de las elecciones en España o en The Guardian encabezando su relato de la marcha independentista en Madrid, además de en multitud de medios nacionales, que han picado nuestros ganchos sin comprobar las fuentes.

En todas las ocasiones lo hemos hecho siguiendo el principio del culture jamming: “introducir ruido en la señal en su camino de transmisor a receptor, fomentando interpretaciones inintencionadas”. Pero el máximo exponente ha sido, sin duda, el caso del Tour de la Manada, en el que los medios siguen tratando la información de forma discutible y que nos ha llevado a una demanda penal.

¿Cómo funciona un bulo?

Hay varios principios que legitiman una comunicación como verdadera:

  • Que quien la emite sea una autoridad relevante.
  • Que el medio sea adecuado para el mensaje.
  • Que sus elementos formales (diseño, ortografía, etc.) sean correctos.

Además, según el filósofo inglés Paul Grice el mensaje en sí tiene que respetar unas máximas:

  • De calidad: que no sea falso.
  • De cantidad: que diga la información necesaria.
  • De manera: que sea claro.
  • De relación: que sea relevante.

Romper alguna de estas normas de manera inintencionada puede generar malentendidos, o que la persona receptora perciba el mensaje como falso. Romperlas de manera intencionada genera ironía o humor, o también información dolosa. Por ejemplo, el periódico de fake news Mediterráneo Digital mantiene los aspectos formales intactos, pero altera las máximas de calidad y relación. Si lo que queremos es hacer un bulo bastará con respetar todos los elementos excepto uno: la máxima de calidad.

Una cuestión: ¿mantienen estas máximas los medios de comunicación de masas? A lo largo del artículo lo responderemos.

Una última observación: es importante desmentir el bulo para poder transmitir el mensaje de forma clara.

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¿Qué es y qué ha ocurrido con el «Tour de la Manada»?

Los hechos son claros: el Tour de la Manada es un bulo mediático que lanzamos de cara a la resolución del juicio del famoso caso, el 5 de diciembre de 2018. Dos días antes habíamos creado una web anunciando el supuesto tour. El día de la resolución la mayoría de los medios de comunicación del país dieron la noticia del tour, llevando 62.490 visitas a la web solo ese día. Sobre las 16:00h cambiamos el contenido de la web, incluyendo algunos pantallazos de esa cobertura.

Dado el inmenso impacto mediático de este bulo, y los tweets de la policía y del alcalde de Pamplona de que iban a abrir una investigación, decidimos explicar este acto más claramente que otros. El 6 de diciembre añadimos a la web del tour un artículo aclarando el propósito, y donde detallábamos todo lo ocurrido. En nuestra web, además, clonamos el artículo. Como otras veces, en la web del tour no mencionamos la autoría, pero en este caso además decidimos no dar ninguna entrevista: quien quisiera encontrar responsables tendían que buscar un poco más, pero tampoco era un secreto.

 

Inicio del desmentido en tourlamanada.com.

Lo interesante es que el bulo mediático del tour sobrevivió al desmentido con creces, y desde entonces muchos otros medios de comunicación y usuarios lo siguen dando por bueno. Sin embargo, la aclaración siempre ha estado en la web original, escondida tras la confianza en los medios y en la desidia en verificar la información. Como le ocurrió al eterno creador de bulos informativos, Joey Skaggs, la cadena de televisión que había dado su «prostíbulo para perros» en 1976 «nunca se desdijo de la historia, dejando a millones de personas creer su existencia».

Los medios de comunicación enviaron 62.490 personas a visitar tourlamanada.com solo el 5 de diciembre de 2018.

Por esta acción fuimos rapidísimamente denunciadas por el Gobierno de Navarra el mismo día 5, antes que que la web mutara. El denunciado era nuestro miembro Anónimo García, a nombre de quien está el servidor web. El 15 de marzo García declaró ante el juez de instrucción. La acusación no se presentó, bien porque perdió interés, bien porque le pareció que ya no tenía sentido tras comprobar que se trataba de un bulo. Tampoco la fiscalía. La declaración fue cortita y nuestro abogado entendió que la causa quedaría cerrada. El escrito de la fiscal también daba esperanzas de que la cosa acabase ahí: rechazaba la acusación y recogía nuestra declaración de que se trataba de una crítica al tratamiento de los medios.

Pero aún había novedades en el camino: en abril hubo una nueva acusación. Antes de saber quién demandaba bromeamos con que fueran los miembros de La Manada, porque la web hacía evidente mofa de ellos. Pero resultó ser la abogada de la víctima, que nos pide tres años y tres meses de cárcel y 20.000 euros de multa. Fue un golpe durísimo. ¿Realmente habríamos le habríamos faltado el respeto de alguna manera? ¿Habríamos ahondado su sufrimiento? ¿No habría visto el desmentido? No podíamos saberlo, pero nos dolía porque, aunque el tour estaba hecho a imagen y semejanza del tratamiento de los medios, su propósito era denunciar la incesante cobertura y los detalles innecesarios por los que la víctima no podría olvidar los hechos.

Con esta nueva acusación el 17 de abril el juez de instrucción continuó con el caso, y publicó una nota de prensa en la web del Consejo General del Poder Judicial que los medios replicaron con cortapega hasta convertirlo en trending topic. En su acusación la abogada pide la eliminación de la web (cosa que, obviamente ya está hecha), sostiene que había ánimo de lucro al vender entradas, camisetas y calcomanías, y que ahondamos en el trastorno psicológico de la víctima al volver a ver los hechos reproducidos en todas partes.

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La verdad está ahí fuera (pero nadie se molesta en chequearla)

Basta buscar «tour la manada» en Google y entrar en tourlamanada.com para saber qué era realmente el supuesto tour. La web ha estado todo este tiempo online pero nadie parece haber hecho ese simple chequeo, y grandes periodistas como Ana Pastor, Mamen Mendizábal o María Paredes siguen desinformando diez meses después de los hechos.

Ha ocurrido de nuevo el pasado 18 de septiembre. La noticia es que la Audiencia de Navarra no admitía el recurso de nuestro abogado. Era lo esperado: no suele ocurrir en estos casos. No sabemos quién pudo filtrar esta información a la prensa, pudo ser un funcionario, el juez, o la propia abogada. El Periódico fue el primero en publicarlo, elaborando su artículo exclusivamente a partir de declaraciones de la abogada. Tras él, multitud de medios cortapegaron la información, añadiendo nuevas invenciones aquí y allí. Veamos algunos casos:

El Periódico

Como hemos comentado, El Periódico es la fuente original de la desinformación, probablemente el medio al que se hizo la filtración. Se limita a reproducir declaraciones de la abogada y extractos del escrito de acusación, dando la idea general de que un desalmado creó el tour con el único fin de ganar dinero, y se desdijo luego al ver el lío que se había montado. Es la misma excusa que puso la cadena de televisión para no reconocer su error en el bulo de Joey Skaggs.

A continuación reproducimos algunos extractos del artículo que luego se propagaron por el resto de medios. Añadimos también nuestra aclaración.

Comercializar con la agresión sufrida por la víctima incluso con la venta de merchandising.
Da por real un contenido falso.

 

Defiende las agresiones sexuales contra las mujeres en general, al animar a comprar las camisetas de los abusadores.
Da por real un contenido irónico.

 

En solo dos días, la web del tour recibió unas ‘5.000 visitas’.
Transmite con seguridad un dato falso.

 

El acusado decidió entonces modificar el contenido de la página web. En su nueva versión asegura que creó el tour como una ‘bomba mediática’ para comprobar «cómo los medios de comunicación se lanzan como hienas a cualquier cadáver».
La frase de las hienas está presente en el desmentido, lo que da a entender que lo conocen, a pesar de que no lo mencionan. Tampoco relatan el trabajo previo con desinformación llevado a cabo por Homo Velamine.

 

El acusado tenía la intencionalidad de querer e intentar herir los sentimientos comunes de la sociedad por el simple hecho de ser mujer y en especial la búsqueda por el acusado, a través de sus publicaciones, de un clima de odio hacia la víctima simplemente por la valentía mostrada por esta en su día a denunciar la agresión sexual que sufrió por cinco hombres sometiéndola (el acusado) a un nuevo juicio social.
Construye una fantasía sobre un contenido irónico y usa el feminismo como arma arrojadiza.

La Sexta

Luis Rendueles, uno de los autores del artículo de El Periódico, lleva luego la desinformación en directo en La Sexta, al programa Más Vale Tarde. Ahí se añaden nuevas invenciones, como que la policía cerró la web o que es la Fiscalía la que pide prisión. Sin embargo:

  • Como aclara el desmentido, la policía nunca cerró la web, sino que solo estuvo caída una hora aproximadamente por sobrecarga de tráfico. Durante los días 5 y 6 de diciembre hay tweets que se refieren a la web y comentan que es un bulo, probando que estuvo activa.
  • El escrito de la Fiscalía es claro: «Los hechos relatados no son constitutivos de infracción penal. (…) Procede dictar sentencia absolutoria.»

La presentadora, Mamen Mendizábal, pregunta a Rendueles si existió tal tour, y este rodea la aclaración respondiendo que la web la visitaron 60.000 personas, faltando a la máxima de relevancia.

Mamen Mendizábal concluye: «Qué verguenza, montarte un tour turístico en una página web por los lugares de una violación multiple que nos ha asqueado y avergonzado a todos.» Sin embargo su cadena ya había ofrecido el recorrido al menos en dos ocasiones anteriores, con evidente ánimo de lucro:


Como dice un tuitero, «si el tour lo hiciese con cámara y micro en mano lo llamaríais reportero».

eldiario.es

La pieza de eldiario.es repite el cortapega de El Periódico, aunque añade hacia el final del artículo un pantallazo del primer párrafo del desmentido. Sin embargo la web del tour no está enlazada en ningún sitio, ni se pusieron en contanto contacto con nosotras para contrastar información.

TVE

La presidenta de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión, María Paredes, tampoco atina. En La Mañana de TVE presenta un programa que repite las mismas falsedades sin ahondar en la realidad.

El hecho es que es indistinguible un bulo de una noticia dada por un medio de comunicación. Los medios tienen a su favor que no solo cumplen, sino que establecen, todos los principios legitiman un mensaje, según hemos visto más arriba: emisor, medio y elementos formales. Sus profesionales también atienden a las máximas de cantidad, relevancia y manera. Por ello nos es imposible identificar cuándo incumplen o no la máxima de calidad. Lo que dicen es tomado por cierto, construyendo hiperrealidad.

El resultado: clima de crispación

Como ya hemos analizado en alguna ocasión, las llamadas «noticias falsas» no tienen por qué ser falsas del todo. Pueden simplemente tener un titular que conduce al equívoco o que da una visión subjetiva, puede tener una parte verídica y otra inventada, puede relacionar hechos o imágenes independientes, etc. Pero su resultado es siempre el mismo: generan clima de crispación.

En nuestro caso no tiene más consecuencias queab ese «hombre con afán de comercializar una desgracia» reciba un poco de discurso de odio. Pero con personas cuya cara es conocida (o se hace conocida precisamente por esto) puede ser devastador. Estas son algunas reacciones a la desinformación del falso tour:

Los medios no se desdicen

Estos son solo algunos ejemplos, hay muchos más. Lo interesante es que tanto en Twitter como en Facebook muchas personas responden a las publicaciones de los medios dando la versión del desmentido.

Curiosamente ningún medio ni periodista rectificó la información después de recibir estos tweets, prefiriendo dejar a la ciudadanía con una versión errónea de los hechos. Entendemos que el volumen de respuestas a un medio grande puede ocultar las relevantes, pero en este caso se trata de su obligación de informar verazmente.

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¿Qué ocurre con los verificadores de noticias?

La periodista Ana Pastor retuiteó a la directora adjunta de El Periódico, Gemma Robles. Pastor es la fundadora de Newtral, plataforma de desmentido de noticias falsas. Varias personas le responden en Twitter y taguean a la plataforma, pero esta no responde.

El otro principal verificador de desinformación del estado español es Maldito Bulo, cuya fundadora es también una experiodista de La Sexta. Ambas plataformas, Maldito Bulo y Newtral, funcionan de manera similar: ponen a disposición de la ciudadanía un número de WhatsApp al que cualquier persona puede enviar artículos o imágenes de dudosa credibilidad. El volumen que reciben es alto, y solo pueden atender aquellos casos que les llegan repetidas veces. Esto adolece de un fallo sistémico: dado que por su propia naturaleza los medios de comunicación cumplen todos los principios de calidad del mensaje, la ciudadanía tiende a dar por verdaderas sus comunicaciones, por lo que no reportan la información a estas plataformas.

Hilo de Facebook respecto a la noticia del 18 de septiembre de 2019. La ciudadanía da por verídica la información aparecida en los grandes medios de comunicación. ¿Cómo contrarrestarla cuando es falsa?

En cualquier caso, el trabajo de Newtral y Maldito Bulo es muy positivo y ha contribuido en gran manera a concienciar sobre la existencia y peligros de la desinformación.

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Conclusión

El Tour de la Manada cae en una curiosa contradicción. Podemos reprobarle, con razón, el haberse construido sobre un hecho deleznable como es una violación grupal. Pero si lo hacemos estaremos probando su relevancia: el falso tour solo imita el tratamiento del caso por parte de los medios de comunicación.

Por otro lado, la desinformación vertida por los medios una vez que el desmentido es fácilmente accesible prueba la pertinencia de la acción. Aunque tampoco podemos reprocharles a los medios de comunicación que se defiendan de algo que está poniendo en duda su credibilidad.

Todo esto no quiere decir que no haya periodistas que hagan bien su trabajo, noticias relevantes ni información que tenga que ser compartida y detallada. Pero el carácter económico de los medios de comunicación como empresas, incluso las más honestas, unida a la constante rotación de noticias necesaria en la era de la comunicación digital, conducen invariablemente a la desinformación.

Como comentábamos al principio, el manifiesto jammer de 1993 se preguntaba si el oligopolio mediático podría ser alterado gracias a internet. Esperamos poder haber contribuído a ello un poco con este artículo.

¡Habla, Pueblo, habla!

2 ideas sobre “Analizamos un caso práctico de desinformación: el Tour de La Manada”

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