El Supremo nos condena a 18 meses de cárcel y 15.000€ por una sátira

El Tribunal Supremo nos ha condenado a 18 meses de cárcel y 15.000 euros por una sátira. Tenemos que empezar a pagar ya (en cómodos plazos, eso sí), además de 10.000 en costas. Total 25.000 euretes que tenemos que reunir, más otros 4.700 para recurrir al Tribunal Constitucional.

La sátira era contra los medios de comunicación, que cayeron todos en el ajo indignándose por que alguien creó un tour de La Manada. Pero ese tour no ocurrió, quien sí lo había dado es ellos en infinidad de mapitas interactivos.

Ahora, claro, no van a dar cobertura a esta condena porque supondría destapar su error. Y como nos han echado encima a la víctima de La Manada como cortina de humo negrísima, pues tenemos a todo el mundo en contra. Muchas personas se regocijan o se callan con nuestra condena, y aunque dicen ser revolucionarias y querer acabar con el sistema patriarcal, en realidad no están más que siendo engañadas por los poderes mediático y judicial disfrazados de feminismo, que no paran de mentir sobre el caso. (No vamos de farol: más sobre esto si sigues leyendo abajo).

Así que si eres una de las pocas personas que no nos odia aún, aquí te pedimos algo de calderilla. Te puedes llevar la publicación exclusiva sobre el caso, u otra cosa si ya la tienes.

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¿Qué es el falso tour de La Manada?

En diciembre de 2018 creamos una web irónica que ofertó un falso recorrido a imitación de los que ya ofrecían sobre La Manada en sus artículos los medios de comunicación. Estuvo online tres días, tras los cuales mutó a un desmentido, público desde entonces, que aclaraba que el objetivo del conjunto era realizar una sátira del tratamiento informativo que los medios hacen de este tipo de casos. Infinidad de medios dieron la «noticia», indignadísimos. ¡Había sido un éxito! O no… Seis meses después la víctima de La Manada interpuso una denuncia por la que demandaba 20.000 euros para ella y más de tres años de prisión para nosotras.

A partir de ahí los tribunales, los medios y la acusación fabrican un caso a medida de la condena, desviando la intención satírica original:

  • Los tribunales, entre otras actuaciones inadmisibles se valen exclusivamente jurisprudencia de casos de violencia directa como palizas, abusos sexuales continuados, trata de personas e incluso detonación de explosivos. Ignoran el desmentido y todas las pruebas presentadas por la defensa, disociando totalmente los hechos de su contexto. Y como eso les sabe a poco, ponen en nuestra boca palabras que no pronunciamos, que luego el Consejo General del Poder Judicial difunde a la prensa. (Más sobre la actuación de los jueces aquí).
  • La prensa, claro, tampoco se queda corta y no dice una sola verdad sobre todo esto. Y es lógico, porque la acción les dejó en evidencia, y no van a reconocer sus errores. Prefieren dejar a la gente desinformada. Al fin y al cabo, como decía el desmentido, «todo es verdad si hay un número suficiente de personas dispuesto a creerlo», y los medios tienen audiencia de sobra. Este relato mediático-judicial ha llevado a la ciudadanía a juicios erróneos, fomentando el maniqueísmo, y constituye, de forma paradójica, la validación de la tesis de la acción original. (Más aquí).

  • La acusación, por su parte, decide que la mejor manera de manejar esto es mandando peña a la cárcel, así también puede pedir más dinero. Cuando pone su denuncia lo que hay en la web es un desmentido, pero la abogada demandante lo ignora, asegura que el tour es real y que quería «comercializar con el sufrimiento». Nos acusa de delito de odio contra las mujeres «por el simple hecho de serlo», toma ya, y difunde el caso a la prensa a la vez que nos recrimina que eso daña a su defendida. La prensa se frota las manos con nuevas y jugosas noticias escandalosas en torno a la víctima. Pero en fin, al menos comprobamos que la abogada de la víctima de La Manada abraza por fin el feminismo después de haber defendido judicialmente a varios hombres condenados por violencia contra mujeres. (Aquí lo contamos un poco más).

Conclusiones de la abogada de la víctima de La Manada en el juicio del falso tour

Muchas personas, convencidas de que no somos mala gente pero que hemos obrado mal, nos preguntan si hemos podido hablar con la denunciante para explicarle lo ocurrido y pedirle disculpas. La verdad es que no, porque su abogada ha decidido iniciar un proceso penal que nos impide dirigirnos a ella. Pero lo hemos intentado con su abogada en dos horas de tedioso juicio, además de en numerosos escritos, y nada, dice que a la cárcel. En el juicio también pedimos disculpas, pero ni siquiera las recogen las sentencias, no sea que la indemnización tuviera que ser un poco menor. En cualquier caso de nada sirve perdir disculpas por algo que no podemos asumir como propio, ya que medios y jueces fabrican unos hechos a medida de la condena. Y los tribunales no deberían dar carta blanca a la denunciante ni a su abogada por la legitimidad de un proceso anterior, por muy pertinente que este haya sido, porque ello desestabiliza los pilares del propio sistema judicial.

Cabe preguntarse por qué los poderes judicial y mediático orquestan tan duro castigo. Tal vez el valor de la acción sea poner de manifiesto dónde es vulnerable el poder: en su mecanismo de legitimación. En este caso evidencia su maquillaje feminista, del que mantiene la estética pero se desprende de la ética. Parasita sus demandas y usa sus víctimas como palanca para imponer un excesivo punitivismo y subvertir derechos fundamentales, como la libertad de expresión o la tutela judicial efectiva, que son precisamente los que permiten a la ciudadanía ejercer control sobre el poder. Por otra parte, una sentencia así abre la puerta a la persecución de todo producto cultural por motivos económicos o ideológicos. En la web no hay ningún insulto ni acción vejatoria, algo por otra parte tan común en internet, sino solo un ejercicio de imaginación en forma de sátira contra los medios. Se nos puede criticar por ello y podemos asumir nuestra culpa, pero esta condena juzga otros hechos al inventarse un caso totalmente distinto.

Bueno, gracias por comerte el rollo. Tienes toooooooda la información sobre el caso en la web condenada, tourlamanda.com. Y también la puedes tener en tu casa en forma de publicación chulísima si nos apoyas en el crowdfunding! Cualquier aportación, pequeña o grande, será un bastión por la libertad de la imaginación. ¡Gracias!

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¡Habla, Pueblo, habla!

El Tribunal Supremo nos ha condenado a 18 meses de cárcel y 15.000€ por unos hechos fabricados por los tribunales y los medios. Tenemos que pagarlos durante los próximos meses, además de 10.000€ en costas y 4.000€ para recurrir al Tribunal Constitucional.

Te necesitamos para poder hacer frente al elevado coste. Tenemos que defender los productos culturales de denuncias económicas o ideológicas, y proteger derechos fundamentales como la información veraz o la tutela judicial efectiva, precisamente los que permiten ejercer control sobre el poder. ¡Contamos contigo!