Blandiendo el bisturí subversivo

Este panfleto no es un acto subversivo: es una exploración de la teoría de la subversión. Esta es una distinción importante: ningún acto subversivo existe en la cubierta de un libro o panfleto. Pero de la teoría crítica florecen los actos.

Sigue siendo, de todos modos, un acto. No estamos de acuerdo con quienes no hacen de escribir un acto, quienes apoyan la vieja distinción de mente y cuerpo, pensamiento y acción. Dejad esas distinciones a los cristianos y otros fósiles del viejo orden.

No hemos intentado -por motivos obvios, que serán incluso más obvios más abajo- dirigir al lector en ningún sentido. No hay llamadas a la acción explícitas; no especificamos ninguna acción. Nuestro propósito (aquí) es la claridad revolucionaria.

* * *

No voy a balancear el bote,
balancear el bote es un rollo;
voy a hundir el bote
— Putney Swope

Imagina tu mundo social como un gran armario bien iluminado / túnel que se extiende de la muerte al nacimiento / una cueva de sombras iluminadas artificialmente / un barco abarrotado de gente a la deriva en un mar sin sentido. El mar es una imagen del mundo, todo un mundo; hay un universo más allá de donde puede llegar la percepción humana. Yo no lo conozco aún / ¿tú?

Vivimos bien situados en un mundo de apariencias / somos espectadores de una marcha de objetos humanizados y humanos objetificados; la lista cosmética de comodidades es un velo sobre los ojos / son los muros blancos que rodean nuestro armario civilizado / es una montaña de opresión inconsciente a través de la que excavamos sin sentido. Cómo vincularse al sentido / cómo ir más allá de la montaña / dinamitarla.

Todas las personas que se ven a sí mismas más allá del punto de no retorno, todas para las que la elección es revolución o suidicio y eligieron revolución, todas esas se han encontrado una variedad de actividades que realizar. Estos son los dos polos dominantes de este rango:

organizar…………………….subversión

La historia de organizar (por ejemplo, “Organización Comunitaria”) es la historia del fracaso revolucionario. Encontramos aquí a todo el elenco de parásitos opositores, estructuras de representación, debate & voto, procedimientos, y el resto. La Nueva Izquierda es una Nueva Burocracia; la contracultura es una contra-jerarquía (& a la vez, paradójicamente, contrarrevolucionaria). La organización en la izquierda ha sido siempre un sistema de líderes y seguidores, de lo activo y lo pasivo, de mártires revolucionarios y quienes les dan dinero para si defensa legal. Las organizaciones izquierdistas de este país son simples espejos de las estructuras a las que dicen oponerse. Hay, por supuesto, grados de diferenciación. Algunos grupos obedecen las Normas de Orden de Roberto. Otros se felicitan a sí mismos tener un “vacío de líderes”, y entendemos que, con o sin líderes, siguen actuando como seguidores. En ambos casos, pierden.

Aquellas personas que quieren organizar bandas románticas de guerrilla con guerreros armados, en una visión hueca del Che Guevara, o de la mera desesperación, se encontrarán pronto a sí mismas muertas. Tanto les valdría suicidarse.

Pero en la subversión dejamos atrás el interminable argumento de los buenos y los malos burócratas . Por subversión no  entendemos, como es usual, “derrocar al Gobierno” y reemplazarlo por nosotros. Entendemos la socavación de la adicción misma, la idea enferma, la necesidad yonqui, de gobernar o ser gobernados. Al final / al principio no hay líderes ni seguidores: solo hay actores.

El bisturí

La realidad es la ausencia de contradicción. Lo maravilloso es la erupción de contradicción en la realidad.
— Aragon

Vivimos en una sociedad que se autoproclama como una “comfortable, suave, razonable y democrática no-libertad” (Marcuse). Vivimos en una sociedad. Toda elección se integra dentro un sistema cerrado de relaciones, una ausencia de contradicción.

El proceso de socialización es un proceso por el cual la sociedad automáticamente disemina las opiniones de quienes se amoldan a sus estándares. El yonqui que satisface su necesidad. Como buenas ratas en el laboratorio, que son recompensadas por las respuestas correctas. Cada hora que estamos en el trabajo nos recompensa con la “libertad”, la capacidad, de comprar. Nuestro tiempo se trnasforma en dinero, sy símbolo, que solo adquiere valor real cuando el dinero se gasta. Las cosas que compramos, labadoras & coches fálicos & smart-TVs (o, “alternativamente”, ropa cool, móviles de última generación y porros) son la recompensa concreta que recibimos por un trabajo bien hecho, un tiempo bien gastado en el trabajo. Son el refuerzo positivo de nuestros deseos. Y, como el yonqui, como la rata de laboratorio, cuando más tenemos, más necesitamos. Nunca estamos satisfechos. Siempre hay más maneras de consumir. La sociedad produce sus propios estándares, los estándares de consumo y su refuerzo perpetuo, de socializar a través del REFUERZO POSITIVO.

Aún así, siempre hay contradicción en potencia. Pero para que la contradicción sea efectiva ha de ser total, debe presentar una crítica unitaria a la sociedad entera; cualquier cosa menor es debate sin sentido. En una sociedad que suprime la revuelta a través de la fragmentación, cualquier oposición a problemas específicos, i.e. fragmentos, es muy fácil de gestionar, muy fácil de reabsorber en la suave corriente del todo.

La herramienta de pura contradicción -el punto focal a través del cual la erupción de la contradicción maravillosa toma lugar- es la subversión, la manifestación activa de REFUERZO NEGATIVO a todos los estándares establecidos de la sociedad. La subversión pretende presentar la contradicción total de la sociedad.

Vemos la contradicción como una suerte de bisturí fenomenológico, que corta por la superficie del espectáculo del consumo & da luz a todas las sutiles asunciones en las que se cimienta la sociedad.

El bisturí busca penetración / quién eres tras esa ropa / esos cosméticos;
quién eres tú antes de que la sociedad enferma te absorbe / te hace / a su imagen / qué no necesitas ser;
todas tus superficies / tu fe / tus fachadas sociales / tus estudios universitarios / tus comodidades materiales / tus adicciones al espectáculo que te consumen como si consumieras regalos envenenados / el parásito y su necesitado portador.
Todo esto está sujeto a la luz más abrasadora con la esperanza de que lo veas todo. Todos estos accesorios / son apariencias / son una mediación entre tu yo proyectado y tu yo real / entre lo que eres y lo que la sociedad te haría / los estándares a los que te sometería.

Todo esto está hecho para volverse contra sí mismo en la acción subversiva de un agente / una acción que verá la luz tanto como reconocible como imposible, tanto familiar como exótica.

En una sociedad donde existe la cobertura de las posibilidades está en bancarrota, demandamos lo imposible. Este es nuestro juego.

(A la vez que la sociedad aparece sin contradicción, va quedándose monosexual; la contradicción / subversión resexualiza el juego.)

Pero este no es un diálogo, es una disrupción. Un acto subversivo acaba en cuanto tiene lugar, solo queda su eco, después existe como éxito o fracaso. Si es exitoso, está más allá de la discusión crítica. La función de la subversión no es pedante; no es un juego de gurús; no pretende imponer ideología o posición sobre nadie. Es contradictoria y no tanto una contradicción, es acción y no tanto una declaración. Es pura negación, un fantasma. Solo desea dejarte desnudo, para que a partir de ahí puedas empezar de nuevo desde un estado original como actor, no un espectador pasivo, sino creativo, no un consumidor por fuerza, el adicto sin voluntad, sino libre y con decisiones y energía.

El bisturí de la subversión corta a través de la superficie/velo de las apariencias para hacer una apertura, nada más -una apertura lo suficientemente grande para que la revolución pase por ella.

De nuevo, este refuerzo, este punto de paso, este acto subversivo, no es simplemente generar una solución alternativa para su discusión; es una destrucción feroz / la toma e incineración de todas las formas de meciación / de papas, profesores / cosméticos y reyes; una transformación total o ninguna en absoluto.

Oímos mucho hablar de Creatividad, que necesitamos “Respuestas Constructivas” a nuestros problemas. Pero nuestro problema es todo uno / es todo o nada. La máquina de la sociedad jerarquizada está rota sin arreglo. Quémala. Toma la destrucción como parte de un proceso de la naturaleza / el bisturí de la naturaleza / la muerte es tan parte de la vida como el nacimiento.

En una estructura celular, la creatividad desinhibida, la reproducción sin límiter de las células, es cáncer. Vivimos en una ciudad cancerosa. Necesitamos la muerte y la destrucción de su viejo cadáver, de todo lo que es obsoleto; necesitamos quemar la maleza y despejar la tierra para que el bosque pueda crecer a través de:

El campo de juego

La subversión, pues, puede parecer una disrupción surrealista de la organización de las apariencias en una Realidad ininterrumpida, estática y espectacular. Tenemos que entender que esta organización ocurre no solo en el nivel macrocóscimo, en las instituciones sociales (como los medios de comunicación de masas preparando la socialización), sino también en el individuo, en la forma en que alguien organiza su visión del mundo, su actitud hacia el ambiente social. Encontramos jerarquías no solo en las instituciones burocráticas; también hay jerarquías percibidas. Los niveles de organización macro- y micorcósmicos están intrínsecamente interrelacionados, se retroalimentan y mantienen su existencia mutuamente. Aprendemos, mediante el proceso de “crecer”, a través de la educación, a través de los modos de socialización, a percibir el mundo a ciertos patrones de causa y efecto / estímulo y respuesta / “pistas de asociación obsesiva” (William Burroughs). Estos son los mismo canales burocráticosde conciencia individualizada a través de los que la sociedad “naturalmente” encauza su refuerzo positivo, su necesidad de conformidad. La mente individual aprende a creer en Qué tiempo tan feliz; a confiar en los medios de comunicación de masas. Los niveles de organización individual y de sociedad reflejan la estructura del oro, y continuarán haciéndolo hasta que se produzca el máximo daño en su relación. Destruye solo uno y el otro lo regenerará.

¡Habla, Pueblo, habla!