Propuestas para una mejora ultrarracional de Buenos Aires

Propuestas para una mejora ultrarracional de la ciudad de Madrid‘ es un garbeo semanal que parte cada martes de una estación de metro distinta, barriendo el plano por orden de líneas y de norte a sur. Cada garbeo consiste en caminar por donde nos venga en gana y realizar una visita a un bar local. En ellos conocemos al Pueblo en su salsa, interactuamos con él, cantamos a favor de la labadora, etc. Consulte aquí los próximos destinos.

El lado invisible de la República Vallekana Trotskista (RVT) se encuentra en los alrededores de la estación de Buenos Aires, Madrid. Esta parada de Metro de la línea 1 la inauguró la ex Reina (Sofía) el 7 de abril de 1994, es decir, se abrió monárquicamente horas después de que se encontrara el cadáver de Kurt Cobain, o así consta en la placa que te recibe al salir del metro. ¿Casualidad?

Notamos una diferencia abismal con derivas anteriores. Buenos Aires huele bien, es burguesa y residencial y en un principio no tiene nada que ver con Puente de Vallecas o San Diego y muchísimo menos con Entrevías y El Pozo. Esto es, Vallecas es y será Una, Grande y Libre como España pero con muchas diferencias entre sus Provincias.

Como decíamos, Buenos Aires es opulente, con canchas de pádel como en Bambú pero así como se ha podido extraer a Buenos Aires de Vallecas, resulta imposible sacar el espíritu vallecano de Buenos Aires: en seguida encontramos toldos verdes enrollados (estamos en invierno), ladrillo marrón y un Alcampo, EL ALCAMPO de Vallecas donde Pablo Iglesias Turrión declaraba comprar su ropa antes del Congreso de Vistalegre II. Nosotras no confiamos demasiado a Pablo en términos de vestuario porque nuestras madres ya vieron a Felipe González de joven vistiendo chaqueta de pana en La Transición y no se imaginaban el gal que se marcaría después, pero sí creemos en El Pueblo, en el Alcampo y en el Quiero Labadora.

En el bar Garci, mientras vemos Pasapalabra como todos los martes conocemos a un parroquiano que llegó al barrio a finales de 1970, procedente de un pueblo de Badajoz. “Llegué a los 15 y me puse a trabajar de frutero“, nos cuenta. El hombre (no supimos su nombre) decía preferir el vino Barbadillo al Rueda porque era más fuerte y así se volvía más contento a casa por menos dinero, es decir, le permitía pasar un momento agradable. Jerónimo García escuchaba atenta, bebiendo Rueda. El Hombre Sin Nombre que en realidad es la persona más obrera que hemos conocido en nuestra corta y podemita vida, nos cuenta sus cositas, por ejemplo, que le quedan cinco años para jubilarse. Nosotras, que llevamos siete u ocho cotizados, le preguntamos por el espíritu monárquico y burgués que respira el barrio de Buenos Aires, sonríe disimuladamente al confesar que dispone de un plan de pensiones privado y que hay obreros en el barrio que no son de izquierdas. “Me voy a jubilar habiendo cotizado 45 años“, se lamenta, justo antes de criticar tanto a la izquierda como a la derecha. Se trata de un obrero desencantado, pensamos, pero nos corregimos, porque nosotras sabemos que ‘para estar desencantado primero es necesario haber estado encantado’ porque hemos visto la peli de El Desencanto. A continuación, nos cita a Michi Panero, paga y se va.

Para estar desencantado hace falta primero haber estado encantado, y yo sólo lo he estado cinco o seis veces en mi vida. Creo que el desencanto es una cosa que me ha venido impuesta por muchos y variados elementos, y yo sólo he participado como espectador.

En Entrevías, dentro del garbeo por Nueva Numancia, visitamos la ex iglesia de Carlos Borromeo excomulgada por el Cardenal Rouco Varela y ayer en Buenos Aires visitamos la iglesia de San Alberto Magno, según una placa que vimos consagrada por el Cardenal Tarancón, cuyo nombre siempre rimó con ‘Al Paredón para la extrema derecha y es que este intrépido obispo pretendió alejar la iglesia del nacionalcatolicismo franquista. Le ofrecimos al niño Dios -menudas piernas, por los clavos de Cristo- la palmera de chocolate que habíamos comprado en el Alcampo y una banderita de España, muy pequeña casi inexistente, que luego quemamos en honor de Tarancón. No nos quedamos a la misa, eso que en esa iglesia hay cuatro al día y los martes, vela al Santísimo de la gente joven. Además, esta iglesia cuenta con servicio de guardería para niños y niñas durante las horas de misa.

 

El Papa Juan Pablo II, el entrañable Wojtyła, una vez le metió una hostia con la mano abierta al Cardenal Tarancón y le dijo, suave y dulcemente, como los curas hablan: “Usted será el responsable de que el catolicismo retroceda en España, mientras nos esforzamos para doblegar al comunismo, cada vez más débil”.

Salimos de la iglesia y paseando por una calle sin toldo verde ni bandera de españa, tierra de nadie, dejamos un aviso de demolición muy español, con la misma banderita que quemamos en honor del Cardenal Tarancón.

Si quiere poner su propio aviso de demolición en un edificio que le parezca particularmente deleznable, no le dé visitas al Boletín Oficial del Estado que en realidad es un ciberanzuelo, por favor, descargue su propio aviso.

A los 20 minutos, mientras decidíamos en asamblea si debíamos cenar o no en el Teletorta® en comic sans que sólo reparte en los códigos postales de 28038 (Numancia y Portazgo), 28018 (Palomeras Bajas y Sureste) y 28030 (Mortalaz), una vecina que había leído el anuncio de demolición marcó el número de Jerónimo García, justo un año después de su aventura en Vistalegre II y pregunta por Gerónimo Stilton, héroe infantil italiano: su inconsciente juvenil le traiciona. Jerónimo le confirma que esté tranquila, que los vecinos y vecinas serán reubicados sin coste alguno y ella, inconformista y amenazante como buena aborigen del lado invisible de la República Vallekana Trotskista le indica que: “Esto no va a quedar así”.

A los diez minutos, la señora entrañable vuelve a llamarnos para decirnos que no encuentra la “Ley de Psicogeografía Urbana” en el BOE así que le pedimos que lo confirme en el Boletín de la Comunidad de Madrid, le decimos “¡Revise el BOCM!” y seguimos caminando por la avenida Albufera, de vuelta a casa, tranquilas. Nosotras no nos amedrentamos ante las amenazas del Pueblo porque tenemos a Begoña Villacís de nuestro lado desde nuestro primer garbeo por Vallecas del 23 de enero.

Satisfechas y valientes, abandonamos Buenos Aires con las siguientes Propuestas de mejora anotadas:

  • Clausurar cuanto antes la guardería infantil de la iglesia de San Alberto Magno por lo que pueda pasar. Tenemos demasiada información en general.
  • Equipar el barrio de casas de protección oficial para argentinos y que así sea un barrio acorde a lo que su parada de metro indica, así como una forma viable de que los madrieños viajen.
  • Construir callejones sin salida para dificultar los paseos y obligar a las personas a caminar más.
  • Obligar por Decreto Ley en el BOE a que la gente disponga de un plan de pensiones privado desde los 5 años.
  • Fundar la primera Escuela Oficial de Maleantes para rellenar las calles de Buenos Aires que, pese a ser vallecanas, están llenas de mochinas abandonadas sanas y salvas.


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