Ecoaldeas y Star Trek: por qué todos los caminos llevan a la eugenesia

Al contrario que muchos ecologistas, yo si querría explorar otros planetas, multiplicar y extender la civilización humana por galaxias baldías, y eventualmente conocer a otras vidas inteligentes. Naturalmente, esto va a ser imposible al menos en cuatro siglos, ya que este siglo colapsamos, el siguiente será un puto erial en el que nos estabilizaremos a duras penas -suponiendo que los sistemas climáticos y ecológicos no entren en ciclos de autodegradación, claro-. Y, después de estabilizarnos, tardaríamos al menos dos siglos más en hacer que la exploración espacial de gran escala y extensión sea viable.

Dejando esto a un lado, el problema es, como decía Carl Sagan, ¿qué clase de civilización galáctica cabría esperar de una especie que no controla su ciencia y tecnología, y cuyo modo de producción consiste en servirse de asimetrías brutales para virtualmente forzar a las regiones pobres a depredar sus recursos naturales para entregarlos a una raza o clase hiperconsumista y sin el menor sentido de la justicia o la autocontención? Una tal especie es un cáncer cuya expansión por el universo haría objetivamente al universo peor, del mismo modo que ha hecho a nuestro planeta más simple, inestable y peor.

En estas condiciones, quizás sea prematuro desear la extinción humana, que es el polo opuesto. Al fin y al cabo, son las culturas noreuropeas y fundamentalmente los anglosajones quienes han llevado al extremo el imperialismo depredador. Pero lo menos que podemos requerir es que las sociedades humanas aprendan a gestionar sus conflictos con justicia e igualdad y sin destruir ya no a otras especies, sino las condiciones mismas de su propia supervivencia. A la postre, pedir esta supervivencia, y pedir una civilización posible, son dos condiciones intercambiables, y sólo si lográramos esto durante varios siglos podríamos explotar racionalmente las intrigantes y hermosas posibilidades que ofrece la exploración espacial. Pero, una vez se cumplan estas dos condiciones, tampoco veo por qué habría que negarnos a explotar estas posibilidades.

Es obvio, por otra parte, que a fin de cumplirlas probablemente necesitemos someter a los recién nacidos a mejoras cognitivas y genéticas de toda clase, suponiendo que ello sea energética y tecnológicamente viable, que, ahora mismo, sin duda, no lo es. Prescindir de esta necesidad de antemano equivaldría a creer (todavía) en el futuro de la Ilustración, y esto, amigos, es una forma de biempensar.

Imágenes: Silent Running, Soylent Green, Children of the Damned

 

Eh, ya que pasa usted por aquí…

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