El asombroso robot de rezarTiempo de lectura: 1 min


Ilustración de Clara Sancho-Arroyo para Homo VelamineNi las fábricas completamente automatizadas, ni los robots capaces de curar cualquier enfermedad, ni siquiera los cyborgs encargados de combatir la delincuencia supondrán cambios sustanciales en nuestras vidas. La única máquina que traerá el bienestar a toda la humanidad será un híbrido entre los actuales todoterrenos de lujo y el director de márketing de una multinacional. Una máquina que consumirá muchos recursos (como los todoterrenos que circulan por ciudad) pero que además tendrá conciencia de sí misma y por única tarea la de convencernos de que debe permanecer encendida (como los directores de márketing). Será además una máquina capaz de elaborar informes de utilidad, comparar rendimientos e, incluso de escribir catálogos para exposiciones o reseñas de novelas interesadamente elogiosas. Por supuesto, no hará nada de esto, sino que, manteniéndose encendida y teniendo todas estas capacidades en potencia, estará justificando lo que estén llevando a cabo el resto de habitantes de la Tierra, que sabiendo de la existencia de esta máquina se sentirán libres de actuar como quieran. Habrá quien especialmente avispado llame a esta máquina “robot de rezar” y también masoquistas que la critiquen por evitarles la obligación de madrugar cada mañana para enviar emails. En cualquier caso, los años de convivencia pacífica con esta máquina serán los más felices y fértiles que la Humanidad haya conocido. Como se puede intuir, estos años terminarán cuando una actualización proporcione a la máquina la inteligencia suficiente como para esclavizar a toda la especie y someterla a las tareas más arbitrarias, peregrinas y absurdas.

Texto por Enrique Rey
Ilustración por Clara Sancho-Arroyo


¡Habla, Pueblo, habla!