El bolso de un medievalista

Cada semana El Medievalista nos enseña un montón de cosas curiosas sobre la Edad Media. Convencido de que la divulgación científica debe hacerse a través de las redes sociales, lucha con toda su pasión para que los Siglos Oscuros sean un poco más luminosos gracias a su sabiduría. ¡Si no quiere perderse nada, no olvide seguirle en YouTubeFacebook e Instagram! ¡Aprenderá más que matriculándose en cualquier curso de la UNED!

 

Una noche, cansado de leer artículos académicos, me puse a ver en YouTube un documental muy interesante sobre cómo se construían las catedrales góticas. Mi intención no era otra que tomar unos breves apuntes para escribir un libelo contra Justo el de Majadahonda, porque lleva medio siglo levantando una catedral sin respetar las proporciones y los preceptos lumínicos de los antiguos sabios de la Edad Media. Pues bien, cuando el documental acabó, empezó a reproducirse sin mi consentimiento un video de una chica que no paraba de sacar de su cartera tarjetas, fotos de carné, billetes y un montón de vanidades más. Fueron diez minutos horrorosos que no quise cortar porque un académico siempre tiene la educación de escuchar a su interlocutor hasta el final, como sucede en las conferencias de los congresos. El problema vino después. A este video, le siguió otro de un chico que no paraba de sacar otro montón de cosas de una mochila. Y después de este video, apareció otro del mismo estilo y así sucesivamente sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Total que gasté una hora de mi vida viendo a gente joven sacar cosas sin importancia de sus mochilas y carteras. En vez de poner una queja a YouTube por el terrible crimen contra la libertad que supone que se reproduzcan videos automáticamente sin que tú los hayas elegido, decidí enfrentarme al problema más grave: la cantidad de inutilidades a las que la gente da tanta importancia como para ir llevándolas de un lado a otro. Así que grabé este video para mostrar las herramientas básicas que todo medievalista debería llevar en su bolso (nota: elegí un bolso y no una mochila ni cartera no sea que me acusen de plagio), todas ellas necesarias y enriquecedoras para el hombre sabio.

 

 

 

 

¡Habla, Pueblo, habla!