Estudio de la desinformación en el falso ‘tour La Manada’

¿Dejadez o intención? A continuación analizamos cómo La Vanguardia, El País, TVE o la SER tratan el caso de forma equívoca. Esta pieza de Navarra TV muestra la imagen del desmentido (la foto de La Manada deformada) pero no menciona lo que en él se dice.

CONTENIDO
Cronología | Marcos de discurso | Desinformación: Del CGPJ – De la abogada – De los medios | Tipos de desinformación | Resultado: clima de crispación | No todos los medios desinforman | Conclusiones

Estuvo activo tan solo tres días pero ya lleva más de un año generando desinformación. El falso tour de La Manada sigue siendo tratado por los grandes medios como un «negocio» en el peor de los casos, como una simple «broma» en el mejor, alimentado por un proceso penal y las informaciones equívocas de la parte acusadora, los medios de comunicación y el Consejo General del Poder Judicial. Todo ello ha conducido a una condena de 18 meses de cárcel y 15.000 euros.

Ya hemos analizado previamente gran parte de este caso (aquí), además del papel de los verificadores de noticias (aquí) y las claves para que un bulo sea tomado por verdadero (aquí). En este artículo nos centraremos en las noticias relacionadas con la sentencia condenatoria. A modo de repaso rápido, antes recogemos los principales hitos del caso:

Cronología del tour de La Manada

03 diciembre 2018

Creamos la web

Creamos la web

tourlamanada.com

05 diciembre 2018

Alteramos la web

Alteramos la web

Incluimos capturas de pantalla de la cobertura mediática del tour junto a la frase «Vender calcomanías es asqueroso, tanto como vender clicks» y los hashtags #FakeNews y #SociedadDelEspectáculo.

06 diciembre 2018

Publicamos el desmentido

Aclara de qué se trataba en realidad el tour. Está visible desde entonces en tourlamanada.com.

15 febrero 2019

Nos notifican una denuncia del Instituto Navarro para la Igualdad

Había sido interpuesta el 5 de diciembre. Es contra nuestro miembro Anónimo García, a nombre de quien está el servidor web.

15 marzo 2019

Declaramos ante el juez de instrucción

Por la denuncia del Instituto Navarro para la Igualdad. La fiscalía pide sobreseimiento.

17 abril 2019

Nos denuncia la abogada de la víctima

Aparece cuando la denuncia del Instituto Navarro por la Igualdad llega a punto muerto. Da el tour por real y nos acusa de «comercializar con el sufrimiento». Ante la acusación particular el proceso debe seguir adelante. La web de CGPJ lo publica y todos los medios lo replican.

18 septiembre 2019

Se filtra el escrito de acusación

Se filtra el escrito de acusación

La prensa publica partes del escrito palabra por palabra, dando solo la versión de la abogada.

26 noviembre 2019

Juicio

10 diciembre 2019

Sentencia

Sentencia

La web de CGPJ publica información parcial y falsa, reduciendo el caso a una «broma». Todos los medios reproducen esta versión.
Los marcos de discurso

En cualquier tipo de comunicación el foco se dirige hacia ciertos aspectos y pasa por alto otros. Es lo que llamamos el marco de discurso:

Un marco de discurso invoca repetidamente los mismos objetos y características, usando palabras idénticas o sinónimas y símbolos en una serie de comunicaciones concentradas en el tiempo. Estos marcos promueven una interpretación de una situación o actor problemáticos y (explícitamente o implícitamente) guían hacia una respuesta deseada, a menudo acompañada de un juicio moral que conlleva una carga emocional.
Robert M. Entman, Jörg Matthes y Lynn PellicanoNature, Sources, and Effects of News Framing, p. 177

La desinformación del Consejo General del Poder Judicial

El 10 de diciembre el Consejo General del Poder Judicial publicó un comunidado anunciando la condena a Homo Velamine por el tour de La Manada. Esto volvió a poner el caso en todos los medios de comunicación nacionales, cuya información giró en torno al marco de discurso que establecía el propio comunicado. Veamos cuál es.

El CGPJ no hace pública la sentencia (aunque puede consultarse en nuestra web), y de la defensa solo menciona lo siguiente:

«Para la magistrada, todo ello pone de manifiesto que, acreditados los hechos por los que se mantenía la acusación, y la gravedad de los mismos, nos encontramos ante un delito contra la integridad moral, de modo que resulta “incalificable” que en este contexto el acusado, en su última palabra, llegara a afirmar: “Esto es una broma, ha picado hasta la víctima y su letrada”

Reducida la defensa a una «broma», el CGPJ no menciona el próposito del falso tour, ser un espejo del tratamiento del caso por parte de los grandes medios, ni el trabajo con desinformación previo del colectivo que lo ha creado, al cual tampoco menciona. Las personas que lo lean se llevarán la impresión de que alguien quiso vender un tour, y que para excusarse dijo que era una «broma». Es decir: el Consejo General del Poder Judicial informa dolosamente, de la misma manera que han hecho los medios de comunicación.

Además de esta ridiculización de nuestra defensa, tanto la sentencia como el comunicado del CGPJ recogen una grave falsedad: que el acusado en su última palabra pronunció la frase «esto es una broma, ha picado hasta la víctima y su letrada». Sin embargo el acusado no pronunció esa frase, ni siquiera similar. Esta es íntegramente su última palabra:

Estamos ante una mentira que rebaja el caso a un «jolgorio», como el propio comunicado menciona también. Esa es toda la posibilidad de defensa que nos ofrece la judicatura ante la opinión pública. No podemos saber por qué lo hace, más allá de justificar una sentencia que iba a ser previsiblemente muy discutida, desorientando a la ciudadanía sobre el verdadero trasfondo del caso.

A la vez, ocho de los quince párrafos del comunicado del CGPJ inciden en el daño que la web ha causado a la víctima. Eliminado todo rastro del propósito real, el marco de discurso que establece es una pesada losa: «hicisteis una ‘broma’ y la víctima ha sufrido». Ello nos lleva a un juicio mediático muy duro de combatir, en primer lugar por la complejidad del caso, no resumible en un titular, y en segundo porque cualquier movimiento por nuestra parte puede dañar la imagen de la víctima e incluso los logros del feminismo con el caso de La Manada.

El CGPJ conduce el caso a una mentira mediática muy dura de combatir: cualquier movimiento puede dañar la imagen de la víctima o incluso los logros del feminismo con el caso de La Manada.

Si la víctima ha sufrido es realmente una situación penosa que lamentamos. Pero, si así ha sido, ¿por qué justificarlo con mentiras como lo de la «broma»? ¿Por qué reducir el caso a un «jolgorio»? ¿Por qué no reflejar al menos el propósito real de la acción, incluso manteniendo la condena? Como decimos, si la víctima ha sufrido, ello basta para que merezca una disculpa. Pero lanzar el discurso del sufrimiento para tapar unas malas prácticas judiciales y periodísticas es tal vez lo más desafortunado que puede hacerse: con ello se degrada el padecimiento real de otras personas, e inevitablemente conduce a poner en tela de juicio las declaraciones de la víctima.

La desinformación de la abogada acusadora

Un factor a tener en cuenta es la abogada acusadora, principal fuente de desinformación: un año después sigue insitiendo que el tour iba a ser real, a pesar del desmentido y toda la actividad previa y posterior de Homo Velamine (aquí exponemos sus acusaciones).

En los últimos años la abogada ha llevado casos en defensa de la víctima por los que ha tenido una estrecha relación con los entes más involucrados en el caso: instituciones navarras, medios de comunicación y juzgados. Tal vez por eso interpone su denuncia justo cuando la del Instituto Navarro para la Igualdad llega al final de su recorrido. A la vez, tal vez también por eso los medios hayan dado en repetidas ocasiones exclusivamente la versión parcial y equívoca de la acusación. Y por último, tal vez la facilidad en ganar otros casos legítimos a favor de la víctima de La Manada le ha conducido a pensar que puede hacerlo también en este simplemente activando un marco de discurso que indigne a la ciudadanía.

«Comercializar con el sufrimiento». La abogada de la acusación tiene un gran recorrido en los medios que el falso tour pretendía criticar.

La desinformación de los medios de comunicación

Tras la publicación del comunicado en la web del Consejo General del Poder Judicial la mayoría de los medios nacionales replican la información. Como en anteriores ocasiones reproducen el contenido sin hacer comprobaciones que, en cualquier caso, un comunicado de este organismo no debería necesitar. Tampoco cuentan con nuestra versión. No aclaran, por tanto, el propósito del tour, y dejan a la ciudadanía con una idea equivocada del caso.

«Cuando están involucrados agentes oficiales, la sofisticación, financiación y el impacto potencial de un mensaje o campaña es muy superior», sugiere Claire Wardle en un informe sobre desinformación publicado por el Consejo de Europa. Ello hace extramadamente dificultosa la posibilidad de combatir la desinformación en este caso: no podemos igualar la ubicuidad e inmediatez de la maquinaria mediática puesta en marcha por un organismo oficial y un actor tan potente como la abogada.

El resultado es un cuarto momento mediático de desinformación sobre el tour de La Manada. Si en anteriores ocasiones giraba en torno a un desalmado que quería «comercializar con el sufrimiento», en esta ocasión gira en torno a un «bromista» que se ha reido de una violación, lo que ha dañado a la víctima.

La agencia EFE, El Mundo, La Sexta, Telecinco, la COPE u Onda Cero, entre otros muchos medios, dan la noticia en los mismos términos que el comunicado del CGPJ. Veremos algunos ejemplos.

La Vanguardia

La Vanguardia es un ejemplo tipo del tratamiento mediático: se limita a resumir el comunicado del CGPJ. No recoge la declaración de «broma», aunque sí que se ha convertido en un «jolgorio». Pero va incluso un paso atrás: trata el falso tour como un «negocio».

El País

El País también reproduce el contenido del CGPJ. Al verlo, un periodista del diario que conocía el caso más en profundidad nos llamó para dar a conocer nuestra versión en una entrevista. Le dimos las gracias: era el único que nos había contactado. Le pedimos que fuera sin cara ni nombre y nos insistió, aunque fuera una foto de espaldas. Le respondimos que no y dijo que lo consultaba con su editor. Cuando nos volvió a llamar la respuesta fue tajante: solo hay entrevista si hay foto, de modo que declinamos su oferta.

Al final del artículo que reproduce el comunicado del CGPJ, El País muestra su adhesión a The Trust Project, «un consorcio internacional de medios de comunicación que establece estándares de confianza para reafirmar el compromiso del periodismo con la transparencia, la precisión, la inclusión y la imparcialidad de manera que los lectores puedan tomar decisiones informadas.» Sin embargo, el diario ofrece en este caso información opaca, imprecisa y parcial, y sus lectores han sido conducidos a error.

TVE

Los límites de extensión que impone un medio como la televisión hacen aún más difícil el ofrecer la información necesaria para comprender el caso. El informativo de TVE1 recoge varias frases del comunicado del CGPJ, que ilustra con vídeos de los miembros de La Manada la noche de la violación. La pieza no dice ninguna mentira, sin embargo dista mucho de decir la verdad:

El Salto Diario

El tratamiento de El Salto tal vez sea el más grave. Trata el caso en dos artículos: como en el resto de medios, el primero reproduce el comunicado del CGPJ (son idénticos en un 73,80%) sin ofrecer nueva información. El segundo corre de la mano de Nacho M. Segarra, que hace un análisis del tour en torno al marco que ha establecido el Consejo General del Poder Judicial y la prensa, el sufrimiento de la víctima. Se trata de una crítica legítima que recoge la intención de la acción y repasa la trayectoria de Homo Velamine, pero está manchada por diversos argumentos ad hominem: sobre el género de nuestrxs miembrxs, influencias ideológicas, clase social y posición ante el feminismo. Además de ser falsos, este tipo de argumentación condiciona a la audiencia negativamente y deslegitima la crítica.

El Salto Diario pierde la oportunidad de abanderar el embiste brutal a los medios que cabe hacer con el caso del tour de La Manada.

En general ambos artículos son una decepción para un medio que lleva por bandera un «periodismo diferente», y cuyo objetivo es «la creación de otros relatos sobre la realidad desde el periodismo de calidad, el análisis, la investigación y el humor.» Sin duda, una oportunidad perdida de poner en evidencia a los grandes medios que El Salto quiere retar.

El Salto Diario sugiere nuestra afilicación a la derecha, mientras otras personas nos acusan de progres.

 

El Español

El caso de El Español es el más curioso. Como El Salto, tiene un artículo que reproduce el comunicado del CGPJ y otro que lo amplía. Este segundo artículo da información imparcial sobre el propósito de la acción y las actividades de Homo Velamine. Sin embargo opta por un titular amarillista:

La noticia destaca una foto de uno de nuestros actos en una manifestación de las derechas. Ya sabemos que nos informamos más por titulares que por artículos, de manera que esta combinación de titular e imagen, que aparece como previsualización en redes sociales, da lugar al equívoco de que un «franquista» ha creado el tour. Incluso de manera desintencionada la desinformación se propaga.

 


Tipos de desinformación en el falso tour de La Manada

Según Claire Wardle, directora de la organización anti desinformación First Draft, existen distintos tipos de desinformación según su propósito y naturaleza:

El falso tour creado por Homo Velamine es una sátira: «no pretende causar daño pero puede engañar».

La desinformación vertida por la jueza y el CGPJ es contenido fabricado: «contenido falso, diseñado para engañar y perjudicar».

El marco de discurso generado por la abogada acusadora es contenido engañoso: «uso engañoso de la información para incriminar a alguien o algo».

Los medios caen en el error: «cuando la prensa establecida comete fallos al informar».

Dejamos para un futuro análisis una exploración más detallada de la desinformación de cada uno de estos actores:


Resultado: clima de crispación y narcotización social

Como ya muchos autores y autoras han abordado, la desinformación alienta un clima de crispación. Las llamadas noticias falsas a menudo no lo son tanto: suelen tener un estrato de realidad, que es alterado con amarillismo o maniqueísmo. Pero sus consecuencias son unívocas: generan un constructo de buenos y malos que polariza a la sociedad. El público se adentra en una ficción narrativa que toma por real, validando la idea del filósofo Jean Baudrillard de que vivimos en una “hiperrealidad”.

Como toda desinformación, el tratamiento equívoco del tour de La Manada genera esa misma crispación. La ciudadanía responde indignada, haciendo juicios de valor sobre unos datos erróneos. Lo interesante de este caso es que podemos comprobarlo de manera sencilla, fuera de los límites de la ideología que suele acompañar a la desinformación.

Este clima se complementa con la función narcotizante de los medios, ya analizada por Paul Lazarsfeld y Robert Merton en 1948: «La comunicación de masas puede ser incluida entre los más importantes y eficientes narcóticos sociales, siendo efectiva hasta el punto de que la persona adicta no reconozca su propio mal.» Esto es especialmente preocupante cuando, además, hablamos de desinformación.

No todos los medios desinforman

En general el tratamiento equívoco que hemos visto es debido a la velocidad con la que los medios de comunicación tienen que trabajar en la era de la comunicación digital. Por eso es especialmente relevante cuando hacen un esfuerzo para salir de la rueda de las fast news, aunque esto suele ser debido debido más bien a periodistas y columnistas individuales que a líneas editoriales. Hay bastantes casos, pero nos gustaría destacar a Esther Miguel Tula, Juan Soto Ivars, Darío Adanti, Sonia Peralta o María Bastarós. Por su parte, FronteraD nos ofreció generosamente un oped.

Merece especial mención el caso de Diario Vivo, un espectáculo de periodismo liderado un grupo de profesionales de la comunicación que selecciona y edita diversas historias que son narradas en directo por sus protagonistas. Nos ofrecieron la posibilidad de contar el caso del tour apenas unos días antes del juicio, y nos guiaron con mimo para transmitir la historia de la forma más asequible.

Entre el público de Diario Vivo se encontraban multitud de periodistas. Como dato curioso, un presentador de un programa de máxima audiencia de la SER se acercó corriendo al escenario tras acabar el espectáculo. Estaba entusiasmado con la historia y nos contó que le gustaría darle un espacio generoso en su programa. Todo quedó en el limbo, y días después su cadena publicó la misma desinformación que el resto de medios.

Conclusiones

Los medios como sostén del poder económico

Los medios de comunicación son en gran medida responsables de las preocupaciones del grueso de la población y del modo en que esta las enfoca. A la vez, son la punta de lanza del consumismo y el lavado de cara de las grandes empresas. El poder se legitima haciendo ver que comparte el mismo sentido común que la ciudadanía, y la prensa es la mediadora. Los plutócratas, más que los partidos políticos, hacen uso de ella para transmitir esa comunión de principios con la gente. Hablamos de greenwhashing o pinkwashing cuando esa falsa comunión es fácilmente identificable, pero en otros muchos momentos no lo es.

«Dado que los medios de comunicación están sustentados por los intereses de grandes empresas engranados en el sistema social y económico vigente, los medios contribuyen al mantenimiento de ese sistema», sentencian Lazardfeld y Merton. «Esta contribución no es exclusiva en los anuncios, sino que más bien se desprende de la presencia en los reportajes de revistas, los programas de radio y las columnas de periódicos de algún elemento de confirmación, algún elemento de aprobación de la estructura de la sociedad. Y esta permanente reafirmación subraya el deber de aceptar”.

Es decir, los medios de comunicación de masas nunca van a ofrecer informaciones que contradigan la moral del grueso de la publación. Los propios medios, como entidades económicas, en primera instancia necesitan justificarse a sí mismos. Cargan las noticias de epítetos para hacer ver a la ciudadanía que tienen sus mismos pareceres, lo que genera confianza en la audiencia. A través de esa confianza se cuelan los mensajes de la plutocracia.

Los medios cargan las noticias de epítetos para hacer ver a la ciudadanía que tienen sus mismos pareceres, lo que genera confianza en la audiencia. A través de esa confianza se cuelan los mensajes de la plutocracia.

En el caso del tour, como hemos visto, los medios lo califican de «asqueroso» o «indignante», a pesar de haber ofrecido ellos mismos el recorrido en mapas interactivos. Es, por tanto, imposible que desmientan las desinformaciones vertidas sobre el caso a lo largo de los últimos meses. Con el tour la prensa está frente a un espejo, al que acusa de devolverle una imagen corrupta. El tour de La Manada es el retrato de Dorian Gray de la prensa.

 

«Mira lo malos que son los partidos políticos y qué verde Endesa que ha comprado todas las portadas de los periódicos el día que empieza la COP. Mira lo que hacen los indepes y mira este coche tan bueno que se paga en cómodos plazos. Mira el sufrimiento de esta pobre chica y mira lo malo que era el tipo que creó el recorrido.»
El tour de la Manada como el acto ultrarracional más relevante

El tour, como acto ultrarracional, es uno de los más pobres que hemos hecho, y la crítica de usar un caso tan grave como el de La Manada es sin duda legítima. Pero, a la vez y de forma involuntaria, se ha vuelto el acto más relevante, porque ha echado cuesta abajo una bola que ha puesto de manifiesto algunos de los problemas del último lustro: desinformación, crispación, ceguera ideológica y sobrejudicialización. No es nada novedoso ni que no haya sido demostrado anteriormente, pero vuelve a poner de manifiesto que tenemos un problema pendiente con estos temas.

Las plataformas de verificación como defensoras de los grandes medios

También es importante señalar que las personas y plataformas que luchan contra la desinformación suelen centrarse en memes y webs de noticias falsas, quedando fuera de su mirada los grandes medios, que han de ser retratados por movimientos más contestatarios. Hasta la llegada de internet los medios habían mantenido cierto control social dirigiendo la información de manera más o menos organizada; ahora los memes y webs de noticias falsas han conseguido alterar la hegemonía narrativa de manera que se generan ficciones radicalmente excluyentes entre sí. Los verificadores de noticias como Newtral o Maldito Bulo intentan abordar este problema, pero lo único que pueden hacer es reforzar el poder tradicional de los medios de comunicación. En el caso del tour: ambas plataformas están fundadas por periodistas de La Sexta. ¿Podrán desmentir la información vertida por su propia cadena?

El bulo mediático del tour de La Manada aún está por desmentir en Maldito Bulo.

Hace poco asistimos a la charla de Marta Peirano y Javier Lesaca en Tentacular. Abordaban la información como una pieza clave en el sustento de la democracia, y cómo diversos actores intentan eliminar esta y otras piezas para hacer tambalear toda la estructura. Pero no podemos combatir la desinformación para volver a la estructura de poder anterior, donde los grandes medios tenían carta blanca para tratar la información a conveniencia de la plutocracia. El tour agita esa pieza no para destrozarla sino precisamente para reforzarla.

La necesidad de tomar los medios de producción narrativa

Tenemos que combatir la desinformación y tenemos que combatir a la plutocracia encarnada en Mediaset o Atresmedia. Aunque el falso tour no va a cambiar nada la prepotencia de los grandes medios, ya es la rendija por la que muchas personas han visto cómo estos deforman y construyen la realidad. «Tomad los medios de producción», dijo Marx. «Alterad la narración», dijo Debord. Para el ultrarracionalismo esas dos consignas se funden en una.

Tenemos que tomar los medios de producción, sí, pero los de producción narrativa.

El espectáculo se presenta como una inmensa positividad indiscutible e inaccesible. No dice nada más que 'lo que aparece aquí es bueno, lo que es bueno aparece aquí'. La actitud que el espectáculo exige por principio es esta aceptación pasiva, que en realidad ya ha obtenido por su manera de aparecer sin réplica, por su monopolio de la apariencia.

¡Habla, Pueblo, habla!