Valor-Grasa

El equipo de comunicación del PP prepara un discurso de Rafael Hernando. Arriba, la Strategy Manager y su equipo analizan y procesan la realidad; abajo, la DirCom, con ayuda de un becario, la convierte en Grasa que el Pueblo puede digerir. Foto: Ángel Toledo

¿A veces no has sentido el impulso irrefrenable de comprar esas zapatillas tan monas porque te hacían parecer tal estrella televisiva? ¿No has deseado llevar esa camisa con estampado de Magritte para hacer ver que eres intelectual? ¿No te ha parecido que sabes disfrutar de verdad de los placeres de la vida al comer jamoncito? Seguro que has experimentado algo parecido, todas lo hemos hecho alguna vez. Es la llamada de la Grasa, que todas las personas tenemos en nuestro interior, y que se manifiesta de distintas formas según nuestro modo de ver el mundo.

La Grasa es, por decirlo así, el valor subjetivo inherente a cada cosa o idea. La usabilidad de esa cosa es su valor (Ias propiedades nutritivas del jamón, por ejemplo), mientras que sus propiedades míticas son Grasa (como jamón, luego sé disfrutar de las cosas buenas de la vida). Los y las mercaderes conocen bien esto, y bajo la apariencia de ofrecernos Valor nos venden Grasa: ¡compre este automóvil para desplazarse, le hará conquistar a las mujeres más bellas con las que emparejar sus gametos! ¡Vista este bolso para llevar sus enseres, le hará parecer de clase social superior, y por tanto aparearse con varones que aseguren un buen futuro a sus hijos!

El Valor-Grasa es la unión de ambos conceptos, y se refiere a su valor económico. Todo lo que es Grasa vale algo y en algún sentido es por ello Valor-Grasa. También, a final de mes, recibimos -quienes lo hacen- un salario, y esto es un «cuenco de Valor-Grasa» que podemos gastarnos en la Grasa que sea, a fin de convertirnos nosotros mismos en Grasa de tal o cual tipo.

El concepto de Valor-Grasa es muy importante en el Ultrarracionalismo, porque explica muy bien las relaciones y los impulsos del Homo velamine. El Valor apela a la razón, la Grasa a la emoción. Disgregando una y otra de cada cosa, idea, relación o comportamiento, descubriremos sin dificultad las ultrarrazones veladas que dirigen al ser humano. ?

 

Eh, ya que pasa usted por aquí…

Si le ha gustado lo que ha leído, piense en apoyar Homo Velamine. No hemos querido inoportunarle con anuncios de todoterrenos que mejoran las relaciones sexuales ni bolsos que elevan la clase social, pero necesitamos sobrevivir. ¡Ayude a mantener Homo Velamine y combata con nosotras el cuñadismo! Desde 1 eurete al mes, que es casi como decir nada.

¡Apoye a Homo Velamine! 👉

¡Habla, Pueblo, habla!