Hacia un buen gobierno para España

El problema de Rajoy es que su poder no ha emanado de Dios, sino del pueblo. Los cientos de miles de clones de María Teresa Campos y Jesulín de Ubrique que pueblan España no pueden legitimar a gobernante alguno, y aquél que asiente su poder sobre semejante base ha de fracasar necesariamente.

Tenemos el caso de vídeos como éste que reproducimos a continuación. En él, un potencial gobernante de Tarragona utiliza una canción de una prostituta deslenguada para proclamar su mensaje. El problema es que, con tales modos, sólo puede captar la atención de la juventud más abyecta y vil. En cambio, un buen canto gregoriano, o una armoniosa cántiga en honor a la Virgen, hubieran podido atraer la atención de Dios, y Él, si así lo hubiese estimado, habría posado Su Inmaculada Mano sobre la testa del tal Alejandro, o de Rajoy, y les hubiese dirigido sabiamente en los menesteres del buen gobierno. ¡Sólo así podrá España prosperar!

Hemos de añadir que la designación de Dios ha de ser directa, no a través del viciado catolicismo moderno. Por eso nos es imposible aceptar como legítimo el gobierno de Franco, la república, ni de ninguno de los reyes anteriores a ella hasta, por lo menos, los califas de Córdoba y los reyes godos. Sólo así, sin mediación ninguna entre él y Dios, podrá el gobernante tener una fuerte convicción interior y ser suficientemente firme, decente y con buen gusto para reconducir el camino errático y absurdo de la España moderna.

¡Santiago y abre España al ejemplo de Wamba y Yahya!

¡Habla, Pueblo, habla!

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