III. LO RARO ES LO BUENO, LO COMÚN ES LO MALO


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Lo raro es lo bueno, lo común es lo malo

La imaginación produce libertad. La libertad implica soledad. La soledad es dura.

Por ello:

Aceptamos cierta gregariedad. Aceptamos la pertenencia al grupo como una necesidad básica. Aceptamos la dependencia del prójimo y la existencia de unas reglas que hagan posible esa relación Aceptamos la ocasional lamida anal. Y, por supuesto, exaltamos el trabajo conjunto.

Pero:

No entendemos la subordinación al grupo, la homogeneización y la normalización. No toleramos la fusión obscena de todos los Homo velamine en un solo cuerpo demente, abigarrado, grotesco e inercial, donde Conchi es Chelo, Chelo es Asun, Asun es Ascen y Ascen es Conchi, y todas son María Teresa Campos. ¡Ortodoxia, normalidad, Meme People, alejaos de mí! Porque lo raro es bueno, lo común es malo. Y cuando lo raro se convierte en común por imitación, como naturalmente acontece, hemos de alejarnos de esa fórmula de rareza.

Entonces:

Aquél que se describa a sí mismo en su perfil de Badoo como “normal” no puede tener cabida en un mundo en el que sobran seres humanos. Su mendicidad ante la vida y el potencial de su mente ha de ser tratada en consecuencia y, si no responde al aliento de mejora del Ultrarracionalismo, ha de ser convertido en compost o en soylent verde, y la humanidad y el planeta respirarían un poco más aliviados.


Acerca de Anónimo García

Ultrarracionalista, determinista-libertario, exterminista-humanista, misfilántropo y moderno pero español. Me dedico a la comunicación en todos sus ámbitos, especialmente el visual, en el que destaca mi perfecta y característica ejecución del corte de mangas. He sido galardonado en varias ocasiones, entre las que se encuentra el premio al número ganador en una rifa de mi colegio; y tengo el honor de haber confundido “humper” con “hamper” en el texto de uno de mis diseños. Más en www.anonimogarcia.com

¡Habla, Pueblo, habla!