IV. LA RETRO-IZQUIERDA

La izquierda-derecha - Manifiesto del Ultrarracionalismo
La derecha es por definición despreciable, y los ultrarracionalistas atendemos a esa definición. Pero aún despreciamos más a la izquierda. La izquierda envolvió su ideario en papel de plata hace medio siglo, y lo hizo tan bien que nada lo atraviesa. Cuando un halo de luz le apunta desprende un reflejo tan dañino que heriría hasta a los girasoles del Sahara. Ah, la izquierda. La izquierda se aglutina en torno a símbolos vintage y hace de ellos bandera. La izquierda tiene eslogan fácil, grito simplón y respuesta automática. La izquierda anhela un progreso liberador que ella misma convierte en dictadura. La izquierda es carcundante. La izquierda es derecha. Y, por tanto, despreciable por definición.

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Hay más y peor: el quincemayismo decadente y el nosmanipulanismo. Son grupos radicales en la acción pero moderados en el pensamiento, como lo es la mosca que golpea con fuerza una y otra vez la farola encendida. Gritan: ABANDONEMOS LA ORTODOXIA, y no dicen Ortodoxia García porque se les atraganta el futuro con panceta que les da de desayunar Ortodoxia Martínez. Luego se acuestan, y la señora Martínez les acaricia suavemente el pelo y les susurra: dormid tranquilas, vosotras sois la contracultura, tenéis libertad auténtica. Tomad, he aquí vuestro login de Change.org. Y duermen a pierna suelta abrigadas por la tribu y generando pensamientos propios a imagen y semejanza de los ajenos. Ah, decrépitas quincemayistas, apreciamos vuestras buenas intenciones, pero no podemos dejar de lanzaros este tierno insulto y desear el veto de todas vuestras manifestaciones presentes y futuras.