La mirada ultrarracional

¿Crees aún en la Razón? ¿Tienes fe en el ser humano? ¿Te sientes libre? Abre tu corazón, querida amiga: el Ultrarracionalismo tiene un mensaje para ti. <3

Si tu respuesta a esas preguntas ha sido sí, no cabe duda: tienes un corazón de oro. Tú, como nuestros ancestros y ancestras, te mantienes firme en la unidad de la Verdad, la Ciencia y la Libertad. ¡Es una posición altamente loable! Pero lo cierto es que esa idea apenas ha resistido a los embistes de la historia, y el Pueblo hecho Voz por mediación de internet es su estocada mortal.
La Razón es, ciertamente, una fuerza pura, pero carece de un músculo capaz de movilizar a las grandes masas. La Razón nos guía hacia una sociedad próspera, justa y más habitable, pero es imposible que el Pueblo luche de forma coherente y con seso en su prosecución. Sus anhelos van en otra dirección: se aferran a lo que tienen alrededor, a lo que ven, es decir, a la materia en su versión más ruda. A todas nos ha pasado alguna vez. Nos mueve el Mito, la construcción cuñada de la realidad, en sus más aterradoras y espectaculares versiones.

De hecho, lo habitual es que la Razón no intervenga en los hechos cotidianos del ser humano. Tal es así que cuando ocurre algo que tiene apariencia de racional se le llama «Revolución». Y esta rara revolución, al pasar los años, torna siempre en mito, y de mito a barbarie, y de barbarie a capitalismo ordinario, y, por ende, Grasa.

Seguro que conoces la obra de Hegel, el último gran ilustrado. Pues bien, este filósofo, ante la evidencia de la indigencia de la Razón, consideró la posibilidad de que ésta fuera una especie de Dios que movía los hilos de tal manera que, a pesar de las acciones irracionales, codiciosas y egoístas de los mortales, realizara astutamente sus sueños de Libertad y de un mundo feliz. El siglo XX ha refutado esta filosofía, y ahora podemos decir con toda seguridad que el universo no está dirigido por Dios hacia la sublimación de la materia en la vida, y de la vida en el espíritu, sino por y para el autodesarrollo aumentado de la Grasa, homogénea e imperturbable, que todo lo arrastra sin remedio.

Todas nos hemos sentido alguna vez impotentes al intentar descubrir las verdades de la ciencia cuando está subordinada al proceso de producción. Nos hemos sentido ingenuas ante nuestras ansias de libertad cuando descubrimos qué es el fetiche discursivo de los amantes del Empleo y Gol. Y nos hemos sentido ridículas al perseguir nuestros ideales mientras que el espectáculo mueve millones para mostrar todas las degradaciones posibles aplicables al género humano.

Si te has sentido así alguna vez, no lo pases por alto. Hay una vocecita ultrarracional dentro de ti, que está intentando llamar tu atención.

El Ultrarracionalismo quiere dar respuesta a estas cuestiones. En primer lugar asume de una vez por todas, como hemos visto, que debemos abandonar cualquier pretensión de racionalidad y aceptar la derrota de la civilización como una victoria de la naturaleza cual espectáculo intrascendente. También desecha la idea de una información veraz, pues la Verdad ha dejado de ser algo importante para un ser humano cada vez más escéptico de la ciencia y necesitado de relatos fantásticos. Por último, da por inútil cualquier atisbo utopista, reformista o revolucionario, ante la evidencia de la imposibilidad de una modificación mínima del complejo institucional actual y la voluntad última del ser humano de atesorar Grasa.

Estas son, pues, las tres tesis principales del Ultrarracionalismo:
👉 Si la Razón es, será devorada por el Espectáculo.
👉 Si la Razón es, el ser humano preferirá el Mito.
👉 Si la Razón es, no podrá realizarse en el mundo real.

Lo que unifica la realidad y mueve al ser humano, al que en esta era llamaremos Homo velamine, no es la Razón, sino la Grasa. El mundo está atravesado por la lógica subjetiva del amor a la mercancía, ya sea esta material o ideológica, y dicha mercancía, adaptándose a ese primer amor de juventud, ha ido degradándose hasta convertirse en un gran cúmulo de cosas grotescas e inservibles.

Es importante entender y abrazar esta idea, y apartarse de una vez por todas de la antigua vía de indagación, que solo conlleva decepciones y fracasos, para tratar de comprender la realidad con una Razón irónica de sí misma. Una Razón más allá de la Razón: la Ultrarrazón.

Esta mirada es la que el Ultrarracionalismo te invita a tomar, querida amiga.

Es la única posible hoy. Desde que internet abrió las puertas del infierno es cada vez más evidente que es la propia gente la que reproduce de forma autónoma la barbarie, la opinión cerril, el esperpento ideológico, conformando lo que llamamos la Sociedad del Microespectáculo. Si en los años precedentes todavía podíamos creer en la idea de grandes poderes que controlaban los medios comunicación, hoy ya se puede confirmar el hecho de que la basura existe porque el Pueblo la exige y la reclama.

Así se presenta hoy el mundo, y no podemos ignorarlo. Marchemos francamente, y yo la primera, por la senda ultrarracional. ¡Te esperamos! 🥩

Se habla de…. Los actos ultrarracionales

El Ultrarracionalismo, como toda disciplina rigurosa, se pone a prueba en la experimentación. Nuestros experimentos son los «actos ultrarracionales», que pueden ser irónicos o post-irónicos (ver página 16). Los primeros consisten en llevar hasta las últimas consecuencias las tendencias que se dan de forma sincrónica en un estado de cosas actual. En condiciones normales, el sano sentido común debiera soltar una carcajada ante la evidencia de que se trata de una «exageración intencionada», pero constatamos una y otra vez que este sentido común no existe: dicha teatralización encaja perfectamente en la realidad. Por otro lado, los actos post-irónicos tienen una función maquiavélica, que consiste en mostrar las contradicciones que operan en el seno mismo de una vanguardia política que es incapaz de escuchar al Pueblo. Lo meta-irónico del Ultrarracionalismo es la propia doctrina, y lo pre-irónico del Ultrarracionalismo es la interpretación que se tiene de él como «gamberrismo infantil». Que el Ultrarracionalismo sea visto de una manera u otra depende de la capacidad de cada persona de advertir las capas de lectura de la realidad.