La vida de un medievalista

Cada semana El Medievalista nos enseña un montón de cosas curiosas sobre la Edad Media. Convencido de que la divulgación científica debe hacerse a través de las redes sociales, lucha con toda su pasión para que los Siglos Oscuros sean un poco más luminosos gracias a su sabiduría. ¡Si no quiere perderse nada, no olvide seguirle en YouTubeFacebook e Instagram! ¡Aprenderá más que matriculándose en cualquier curso de la UNED!

 

¿Cuántos de vosotros estáis enganchados a Juego de Tronos o Vikingos o Knigthfall? ¿Cuántos sois felices en el mercadillo medieval de vuestro pueblo? ¡Seguro que la mayoría! No es extraño. Vivimos en una época fascinada por la Edad Media. Sin embargo, poco o nada se habla de las personas que la estudian día a día para que esos siglos oscuros sean un poco más luminosos. Hablo de nosotros, los medievalistas. Nuestra labor es muy necesaria y debe ser reconocida. Si no pasa lo que pasa: las series están repletas de gazapos históricos que ponen los pelos de punta a cualquier persona medianamente leída (me refiero a aquellas que conozcan el Chronicon Mundi, la General Estoria o la Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum, por poner solo tres ejemplos de obligada lectura) y los mercadillos se llenan de patatas asadas o jabones con propiedades detox que nada tienen que ver con la Edad Media por mucha palabrería que le echen unos cuantos avaros disfrazados de monjes, caballeros y juglares. Así que con toda la humildad del mundo, he abierto un canal en Youtube y esta sección en Homo Velamine para que no os dejéis engañar por todos aquellos falseadores de la historia y a la vez dar un poco de visibilidad al importante trabajo que hacemos los medievalistas.

 

 

 

 

¡Habla, Pueblo, habla!

El Tribunal Supremo nos ha condenado a 18 meses de cárcel y 15.000€ por unos hechos fabricados por los tribunales y los medios. Tenemos que pagarlos durante los próximos meses, además de 10.000€ en costas y 4.000€ para recurrir al Tribunal Constitucional.

Te necesitamos para poder hacer frente al elevado coste. Tenemos que defender los productos culturales de denuncias económicas o ideológicas, y proteger derechos fundamentales como la información veraz o la tutela judicial efectiva, precisamente los que permiten ejercer control sobre el poder. ¡Contamos contigo!