Propuestas para una mejora ultrarracional de La Almudena

Propuestas para una mejora ultrarracional de la ciudad de Madrid‘ es un garbeo semanal que parte cada martes de una estación de metro distinta, barriendo el plano por orden de líneas y de norte a sur. Cada garbeo consiste en caminar por donde nos venga en gana y una visita a un bar local. En ellos conocemos al Pueblo en su salsa, interactuamos con él, cantamos a favor de la labadora, etc. Consulte aquí los próximos destinos.

El martes pasado se retomaron en Madrid los garbeos ultrarracionales, que cada semana exploran las inmediaciones de una estación de metro diferente, con el objetivo de proponer soluciones a los problemas urbanísticos detectados en la zona. En esta ocasión partimos de la estación de La Almudena, continuando el recorrido de la línea dos (la roja, para los que sois de provincias) desde la periferia hacia la almendra central.

El monumento más característico de La Almudena, el cementerio del mismo nombre, acababa de cerrar sus puertas a los visitantes cuando nos reunimos a la salida del metro, así que nos vimos obligadas a prescindir del paseo entre las tumbas y, en su lugar, sumergirnos en el laberinto de edificios de ladrillo visto que habita la España viva a este lado de la tapia de la necrópolis.

 

Durante nuestra observación del barrio y sus gentes, varias cosas nos llamaron la atención:

1. Apenas había gentes que observar, a pesar de que no eran ni las siete de la tarde y de que, como todo el mundo sabe, en España hacemos vida de calle.

 

Además de las calles, las gentes también han abandonado este templo de la religión verdadera, que no visitan desde la JMJ de 2011.

2. Encontramos un número excesivo de farmacias. Lo que no es necesariamente negativo, porque el alumbrado público es bastante deficiente y a menudo la luz que emana de una cruz verde cumple la misión de iluminar toda una calle.

 

3. Vimos una inquietante cantidad de Seat Ibiza de color amarillo. O quizás pasamos varias veces por delante del mismo Seat Ibiza aparcado en la misma calle, desorientadas en nuestro vagar errático por el barrio. 

4. Y la más importante: a medida que explorábamos el barrio casi desierto, encontrábamos más y más vestigios de lo que parecían haber sido obras artísticas expuestas en la vía pública, que se encuentran ahora en un estado de conservación lamentable, lo que nos hizo pensar que en otro tiempo La Almudena debió de ser un hervidero de creatividad.

 

Restos de lo que parece una instalación artística, devorados por la maleza
Valiosos murales en pésimas condiciones de conservación.

Confirmó nuestras sospechas sobre el glorioso pasado del barrio el descubrimiento del Bar Mauna Loa, apodado cariñosamente “el bar de los artistas”, que no sólo parecía llevar años cerrado, sino que había sido vandalizado por terroristas anti-arte armados de mecheros.

 

El que antaño fue un templo para los artistas, ahora olvidado junto a una farmacia.

Nos preguntamos: ¿dónde han ido las gentes creadoras, los artistas que fumaban opio en el Mauna Loa persiguiendo a las musas? No podían estar todos haciendo la compra en el Mercadona.

 

Señor recuerda con añoranza sus tiempos de artista en el Mauna Loa, cuando hacía performances en lugar de ver en bucle vídeos de Hit TV en el Bar Litos.

Después de encontrar el Mauna Loa, por todas partes nos cruzábamos con indicios de la creatividad latente de los vecinos de La Almudena:

 

Tras la hábil mano de este presidente de la comunidad se esconde una clara vocación pictórica frustrada.
Señora compra verduras que ahora usará para hacer pisto, en lugar de como modelo para los bodegones al óleo que pintaba en los 80.
Arte conceptual en ciernes.

 

Decidimos unánimemente que nuestra propuesta para la mejora ultrarracional de La Almudena debe centrarse en relanzar la vida artística de la zona, convirtiendo al barrio en el nuevo foco creativo de la capital, y en el lugar donde, de aquí a cinco años, todas las modernas estarán locas por vivir a cambio de exorbitantes alquileres.

Resguardadas del frío en un bar típicamente español empapelado de fotos de gambas con gabardina, elaboramos una lista de diez medidas para potenciar la vida artística del barrio:

 

Le preguntamos al camarero si tenía algo sin carne, y nos contestó: “pollo”.
No nos atrevimos a preguntar si la semana de la gamba y el pulpo era sólo esta, o todas.
Patriotismo en su salsa.

1. Nuestra primera propuesta para la mejora ultrarracional de La Almudena es que sea obligatorio para los vecinos estar en la calle durante un número determinado de horas al día. Los Turnos de Presencia Callejera (TPC) se asignarán de acuerdo con la letra por la que empiece el apellido de cada vecino, estableciéndose turnos rotativos de tres horas de lunes a domingo, repartidos a lo largo de las 24 horas del día. Durante el TPC que se les asigne, los vecinos deberán, además de estar en la calle, recrear estatuas humanas en fuentes y plazas.

 

Así.

2. No a las farmacias (las cruces verdes podrán mantenerse como alumbrado público). En su lugar, proponemos que haya más locales de terapias alternativas.

3. Poder controlar la iluminación del entorno de trabajo juega un papel esencial en el desarrollo de cualquier actividad artística. Proponemos la creación de FarolApp, una aplicación mediante la que los vecinos podrán controlar el encendido, apagado y color de las farolas, semáforos, cruces de farmacia, y otros elementos del alumbrado de la vía pública.

 

Controlar a voluntad el alumbrado público permitirá que los vecinos puedan hacerse fotacas como esta.

4. Con el objetivo de potenciar las artes escénicas, proponemos que las viviendas situadas en los bajos de los edificios se destinen a espacios de micro-teatro. Mantener las persianas levantadas y las cortinas abiertas en todo momento será una manera de “romper la cuarta pared” e invitar a los viandantes a implicarse en las representaciones.

 

El incipiente Broadway de La Almudena.

5. Los vecinos deberán exponer públicamente representaciones pictóricas de sus especialidades en materia de platos combinados. Se propusieron como posibles lugares de exposición tablones de anuncios en los portales, o balcones y ventanas de viviendas.

 

Sí al toldo verde y al plato combinado en las fachadas de España.

6. En nuestro garbeo nos encontramos varios descampados que ahora mismo no parecen estar sirviendo siquiera como picaderos de barrio o aparcamientos piratas, por lo que proponemos transformarlos en cines de verano donde los vecinos puedan reunirse a ver Sálvame Deluxe y vídeos de Hit TV en bucle infernal.

Planeando la expropiación.

7. Proponemos recrear la iniciativa “Pinta Malasaña” en el barrio bajo el nombre “Pinta La Almudena”, con el objetivo de decorar todos los cierres de los locales con representaciones de su actividad comercial.

 

Todo así.

8. Nos hemos sentido decepcionadas por la selección de versos para la iniciativa “Versos al paso” en pasos de cebra de la ciudad. Sentimos que con frecuencia caen en el retruécano facilón y que no representan la verdadera sabiduría que atesora el Pueblo, así que proponemos sustituirlos por consejos de abuela. También se propuso que los consejos de abuela se susurrasen a los viandantes que llamaran a un telefonillo cualquiera del barrio.

9. Para que la música llegue a todos los hogares, proponemos que vehículos con reggaetón por megafonía a toda tralla circulen día y noche por el barrio. A ser posible Seat Ibiza de color amarillo.

10. Por último, que todas las inmobiliarias reserven el 50% de su espacio a artistas en régimen de coworking. En aras de la integración, también los artistas deberán llevar corbatas verdes de Tecnocasa.

 

¿Agente inmobiliario, o artista multidisciplinar?
El ladrillo, virgen, a la espera de ser transformado en arte por el Pueblo.

 

Eh, ya que pasa usted por aquí…

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