En el parque madrileño se me pone como un leñoTiempo de lectura: 3 min


UNA PRODUCCIÓN DE LUIS CHECA
PORTADA MIGUEL FOLGUEIRA
TEXTO RASOMON


El Ararat se encuentra en la actual Turquía, aunque es la montaña sagrada de la tradición armenia. De hecho ocupa la parte central del escudo de armas del país, muestra de la trascendencia que este antiguo volcán tiene aún en nuestros días. Los otomanos “nacionalizaron” el faro espiritual para el pueblo armenio tras un pacto con la URSS que ocupaba esta región del Cáucaso. Armenia es un país cristiano que mira con nostalgia esta mole de más de cinco mil metros visible, para más inri, desde casi cada rincón del estado.

Luis Checa, el autor de esta obra audiovisual, ha representado de una manera genuina, didáctica y sencilla el sentir del pueblo armenio y esencialmente una de las mayores leyendas del Antiguo Testamento, pues según la Biblia es allí donde varó el Arca de Noé tras el diluvio. Filmada desde un punto de vista audaz dentro de la barca, el espectador navega por el estanque del parque del Buen Retiro sin llegar nunca a puerto a pesar de remar con arrojo. Nos encontramos ante una alegoría en la que hábilmente el autor, caracterizado además con el traje tradicional armenio del siglo XX para otorgar más realismo a las imágenes, recorre el útero materno nacional buscando respuesta ante la falta de guía o führer como símbolo telúrico.

Se percibe la pesadumbre que arrastra Armenia desde tiempo inmemorial en esta intensa y concentrada obra audiovisual llena de guiños al espectador avezado. Verbigracia: No es casualidad que se elija este parque madrileño, su nombre aduce de forma directa a la posición de fuerza de los enviados de la república, tras cada negociación diplomática por recuperar Ararat de las manos turcas. Y aún más, una de las mejores vistas de la montaña sagrada se obtiene desde el monasterio Khorp Virap donde muchos religiosos “se retiran” sus últimos días. Ya por último, una muestra del poder de Cristo, de ahí los remos, que son dos, representando así la crucifixión de nuestro señor y mediante los círculos concéntricos de la acción de remar la resurrección del salvador.

Todo el mundo conoce el hermanamiento existente entre los pueblos español y armenio desde tiempo inmemorial. Para nosotros no es un país cristiano más, es una pica de fe en el Asia. En numerosas ocasiones se ha propuesto una cruzada que libere esta tierra santa oriental (se cree que el verdadero objetivo de la División Azul era Ararat y no Moscú, también se especula que el AVE a La Meca esconde un plan de cristianización sobre raíles hasta Ereván), que si bien no se ha producido, el motivo no ha sido la falta de soldados o civiles voluntarios, sino la incapacidad de obtener financiación acorde a tamaña empresa y por el veto de Rusia en la ONU. Suceso, el de la liberación, que también tiene lugar en esta obra de manera subrepticia, dado que es necesario leer los labios de Luis Checa y conocer el armenio clásico. El autor pronuncia claramente los siguientes versos atribuidos de manera errónea al poeta Sayat Nova (traducidos aquí para comodidad del lector): “Oh, Ararat, oh Ararat / canción de cuna dominical / sagrado templo de la cristiandad / las almas armenias resguardas de la tempestad / el Señor holló tu cumbre / para vernos Sufrir y Rezar”.

¡Habla, Pueblo, habla!