Por Lo Bueno, Lo Bello y Lo VerdaderoTiempo de lectura: 3 min


Yo me cago en la puta madre de los conservadores. Su puta madre, señor.

Asumo con ello que no hay conservadores coherentes. Veamos, ¿cuántos conservadores serios hay? Es decir, ¿cuánta gente hay que le preocupe la conservación de Lo Bueno, Bello y Verdadero EN GENERAL? Lo que nos sostiene, lo que es necesario, lo que merece la pena: sin transacciones ni negociaciones. Tienes a algunos conservadores que lo son sólo respecto de cuatro tradiciones: van a su capilla, ponen la flor a su virgen, pero luego usan teléfonos móviles cuya fabricación destruye el medio ambiente, o comunidades y culturas extranjeras. Tienes a otros conservadores que son medioambientalistas, y que, aunque se digan progresistas, su actitud es -hay que reconocerlo- conservadora; pero éstos luego no respetan las tradiciones, por ejemplo, pueden no respetar el lomo en manteca porque para hacerlo hay que matar animales. Tienes por otra parte que casi nadie se preocupa por conservar el saber antiguo, sino sólo la parcela que le interesa: y gracias.

Día internacional del lomo en manteca

Desde allende los tiempos nos viene a visitar este Día Internacional, auténtico fenómeno sagrado ante el que hay que postrarse y del que abominarán muchos conservadores del medio ambiente.

Sumemos a todo ello el hecho crucial de que vivamos en un sistema que es anti-cultural por naturaleza. Con ello me refiero, por supuesto, al capitalismo. Digo que el capitalismo es anti-cultural porque vive de la llamada “destrucción creativa”: de liquidar modelos antiguos de vida substituyéndolos por otros “más racionales y eficientes” o sometiéndolos a la industria turística, dentro de la cual lo viejo puede vegetar como museo entretenido para que los pensionistas se recreen a gusto en todo lo muerto. La cultura no se crea de la nada, la cultura existe y se cuida o no; o bien se recrea, es decir, se rehace a base de fragmentos de pasado que pueden recuperarse para abrillantar la vida actual. La cultura es sedimento.

Lo Bueno, Lo Bello y Lo Verdadero se dan cita en Juan Manuel de Prada: Cigarro, Sofá de Casa de Madre y Crucifijo.

Lo Bueno, Lo Bello y Lo Verdadero se dan cita en el gran escritor maldito y librepensador católico Juan Manuel de Prada: Cigarro, Sofá de Casa de Madre, Geometría pitagórica clásica y Crucifijo.

Por eso hoy más que nunca tiene sentido reivindicar ciertas formas culturales antiguas que nos vendrían estupendamente en nuestros días: por ejemplo, el hedonismo racionalista, ateo, austero y campechano de los epicúreos. ¿Cuándo ha sido la conversación tranquila entre amigos o paisanos la piedra basal de una civilización? ¿Cuándo tenía sentido apelar a una ciencia que no viviese subordinada a las aplicaciones técnicas, con éstas a su vez subordinadas al Estado y a los mercados? Ya ni podemos recordarlo. Y no podemos recordarlo porque nuestra civilización es incapaz de conservar nada de un modo coherente y productivo. Lo que conserva -y con ello los conservadores- no son más que reliquias-sonajero que la industria turística pueda explotar. De lo contrario, el sistema considera al sedimento en cuestión una basura inútil y lo condena al olvido bajo el total escarnio de un utilitarismo feroz y que nos precipita aceleradamente hacia la mayor catástrofe jamás vivida sobre la tierra desde la extinción de los dinosaurios.

El jardín de epicuro

Epicureísmo andaluz, una doctrina anticapitalista en auge. Tomada desde el Parque Oromana, afueras de Alcalá de Guadaira, Sevilla.


Acerca de James Doppelgänger

Generado a partir de un único bit y progresivamente complicado en sucesivas transformaciones (un diluvio y dos glaciaciones, una descarga masiva de ficheros, un encuentro con la Blanca Paloma, algunos trabajos de oficina e innumerables tardes de Champions), James Doppelgänger tiene cinco perfiles LinkedIn, cuatro perfiles Facebook, diez grupos WhatsApp y ha seguido la polémica del secretario papal por Twitter. Sabe cantar gol y es flexible, dinámico, entrepeneur, interdisciplinar y proactivo. Ama el trabajo colaborativo y programa en 115 lenguajes privados, muy a pesar del señor Wittgenstein. Cree en la individuación por tartazos de merengue y en los muslos de pavo siempre infinitos, siempre danzantes, a nuestra disposición. Jamás mata a las cucarachas, pues ellas son el germen de la más perfecta civilización, nuestras sucesoras.


¡Habla, Pueblo, habla!

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