Propuestas para una mejora ultrarracional de Portazgo

Propuestas para una mejora ultrarracional de la ciudad de Madrid‘ es un garbeo semanal que parte cada martes de una estación de metro distinta, barriendo el plano por orden de líneas y de norte a sur. Cada garbeo consiste en caminar por donde nos venga en gana y realizar una visita a un bar local. En ellos conocemos al Pueblo en su salsa, interactuamos con él, cantamos a favor de la labadora, etc. Consulte aquí los próximos destinos.

La estación de Portazgo es una parada sesentera de la línea 1 que respira un aire yeyé, rebelde y juvenil. Se inauguró en 1962 para jolgorio de los españoles y españolas, o así lo documentó ABC en su momento, con centenares de niños y niñas alzando los brazos, sin disimulo falangista, que hoy son gerontócratas de pleno derecho. La deriva de ayer martes 6 de febrero por Portazgo fue muy federalista: nos fueron expulsando de federación en federación. Ante la última expulsión, ordenamos demolición. ¡Lea nuestras aventuras a continuación!

Portazgo nos recibe con los últimos rayos de luz del día. La primavera asoma aunque la nieve nos golpee y es que el cambio climático nos trae el frío, el calor, la alegría, la lluvia, la alergia y el espanto con pocas horas de diferencia y nosotras no podríamos estar más agradecidas. Ver anochecer en Portazgo es una experiencia única, probablemente no la repetiremos jamás, pero estamos muy contentas de haber estado allí, en ese momento. Luego hizo muchísimo frío y lo pasamos fatal, pero nadie dijo que los garbeos ultrarracionalistas fueran fáciles, y como escribiera el viejo Konstantin Kavafis:

Cuando emprendas tu viaje a Vallecas pide que el camino por la Línea 1 sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los gitanos y quinquis de los poblados chabolistas ni a los niños, seres tales jamás hallarás en tu camino, porque ya se tuvo mucho cuidado de que la línea 1 no frecuentara los barrios de las clases más bajas de Vallecas. A esos lugares se llega solamente con las líneas C-2 y C-7 del Cercanías.

Empezamos por todo lo alto visitando un bingo local, con el objetivo de interactuar con las gentes cuanto antes. Sin embargo, en Bingo Sportium de la avenida Albufera (que ya empezamos a recorrer en Puente de Vallecas y Nueva Numancia) no nos permitieron cumplir nuestros sueños: las tragaperras y apuestas on-line funcionaban sin descanso pero la sala de bingo estaba abandonada, llena de cajas de cartón. “Hoy está cerrada” nos indica la amable señorita que nos atiende. A continuación nos da explicaciones: “Lleva cerrada más de tres meses, pues la gente no viene a jugar cartones”. La tecnología arrasa con la ludopatía tradicional y sentimos mucha pena. Nos alejamos lentamente de allí.

Ama al Rayo. Odia el racismo.

Siguiendo con la nostalgia, visitamos la tienda-museo del Rayo Vallecano y comprobamos que tienen equipación decorada con la bandera gay. Por sólo 45 ECUS nos llevamos unas bermudas que cuentan con el escudo del Rayito y de la lucha LGTBIHKLMNOPQRSTVXYZ+ a la vez. No nos las ponemos porque hace mucho frío, probablemente las usemos el verano de Madrid 2020, cuando visitemos las instalaciones del estadio Olímpico de Madrid en la Línea 7, actual sede del Atlético de Madrid.

Nos adentramos, sin miedo a nada, por el estadio del Rayo Vallecano. Visitamos el vestuario, las taquillas, el restaurante oficial. Encontramos en el suelo un antiguo flyer de los ochenta, en el que se anuncia un concierto de Queen en 1986, es decir, Freddie Mercury se pavoneó por Portazgo y el estadio del Rayo Vallecano con un traje blanco de militar y ademanes de líder nazi, mientras el Pueblo se movía siguiendo su bastón-micrófono. Entre 2004 y 2011, el estadio se llamaba Teresa Rivero en honor a su Presidenta que era de raza blanca y Esposa De. Ahora en 2018 se llama Estadio de Vallecas Sin Más pero tiene una puerta dedicada a un futbolista que jugaba de portero y que falleció en 2015. Desde Homo Velamine proponemos que el estadio del Rayo Vallecano pase a llamarse Estadio Freddie Mercury – Wilfred Agbonavbare – Teresa Rivero – Rumasa – Clesa en honor a su historia. En los bajos fondos del estadio encontramos la Federación de Ajedrez, la Federación de Billar, la Federación de Boxeo. Llamamos a las tres puertas y de las tres puertas nos expulsan: de la última, a hostia limpia por supuesto.

Nos encontramos con un ilustre del barrio, Poli Díaz, en foto pero no nos dejan hacer una foto. “No se puede hacer fotos aquí, esto es una federación” señala a gritos la antipática señorita que vigila que nadie haga fotos de las fotos en la federación. En la sala de bingo donde no se jugaba al bingo nos trataron infinitamente mejor que en las oficinas de la federación de boxeo de Madrid. Luego buscamos al Potro de Vallecas por la calle pero no lo encontramos y menos mal. En el libro de estilo de El País, cuando era un periódico de izquierdas, se indicaba que no se debía informar de noticias de boxeo profesional pues se trata de una actividad que rezuma toda ella violencia del hombre contra el hombre, y no es un deporte, sino una especie de pelea de gallos entre personas; es decir, atenta contra la vida, la integridad física y la dignidad del ser humano. Sin embargo, de las noticias taurinas se puede informar en las páginas de cultura con orgullo y sin problema.

Urtain no podía faltar, aunque no fuera de Vallecas sino de Euskadi.

El Medievalista señala el doble rasero del Rayo Vallecano, y se lamenta de que repartan tanta solidaridad para con los mariquitas pero no tengan nada para las curiosas como nosotras. Abandonamos la sede de Rayo y nos sumergimos en el edificio que alberga la Federación del Taxi y donde se realiza la compraventa de licencias de taxi de Madrid. Fieles a nuestra tradición y seguidoras de la bien llamada economía colaborativa a la vez, colocamos un aviso de demolición en la propia sede puesto que las monedas que vale una licencia de taxi en febrero de 2018 se pueden intercambiar perfectamente en el bar.

Si quiere poner su propio aviso de demolición en un edificio que le parezca particularmente deleznable, tal vez porque ya no sea necesaria para la sociedad la compraventa de servicios que se realiza allí, descargue el aviso.

Visitamos el bar contiguo y degustamos rodeados de taxistas la tapa tradicional de Portazgo: tosta matrimonio con tomate. Debatimos si la anchoa y boquerón son carne o pescado y una señora llamada Renata nos hace leer su camiseta, en brasileño. Nos gusta tanto que la invitamos a seguirnos en el Garbeo. Ella acepta.

Seguimos derivando por Portazgo y admiramos un barrio muy concienciado con la clase obrera y el feminismo. Normalmente, los restaurantes sirven paella los jueves siguiendo la tradición burguesa de La Gran Ciudad que la sirvienta de Provincias librara el jueves al mediodía para salir a pasear con el novio. Los jueves era el día que la señora de la casa debía cocinar, por lo que echaba a la olla el preparado de paella que dejaba listo la sirvienta de provincia. Por esta razón, en Vallecas, se sirve paella los miércoles y domingos.

Encontramos el MediaMarkt, cuyos anuncios de apertura desvirtuaron totalmente el orgullo de pertenencia a un barrio obrero como Vallekas y molestaron, también, a las personas que no se consideran de izquierdas.

Pasamos más tiempo en el bar que en la calle, la de Portazgo a 1 grado centígrado fue la deriva más fría que hemos realizado hasta la fecha. La deriva fue corta pero intensa. Con el frío, el ultrarracionalismo se construye des-pa-ci-to.

 


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2 ideas sobre “Propuestas para una mejora ultrarracional de Portazgo”

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