Por un puesto de trabajo pongo el culo a destajo


UNA PRODUCCIÓN DE ANÓNIMO GARCÍA CON MORTICIA CASTIZA
MÚSICA JOHN CARPENTER
AGRADECIMIENTOS JAMES DOPPELGÄNGER ALIMENTACIÓN HNOS. SÁNCHEZ Y HERNÁNDEZ (LUCERO, MADRID)
PORTADA ANO GARCÍA CON UN COLLAGE DE LA ENTRAÑABLE MARIANA GIUREA
TEXTO MR. SATAN


¡Cuidado, este corto es dualista!

La primera vez que me enfrenté al film, he de confesar, desconecté por completo y me puse a pensar en el Ser. Que es aquello que debe ser pensado con total premura, pues en este interrogarse sobre el Ser mismo, uno encuentra respuestas de gran interés, que pueden orientar nuestra vida hacia fines más excelsos, o no. En todo caso, tuve que darle una segunda oportunidad para darme cuenta de que esta película no era materialista. Esto es, sólo se podía tomar como ficción, en tanto en cuanto las gafas que permitían entender la Realidad desde el Ultrarracionalismo sólo eran una alegoría. Menuda decepción.

En efecto, al no saber de ingeniería ni óptica, no sabía muy bien si era una película realista, mas me hice una pregunta determinante, ¿cómo podíamos ver, los espectadores, las “verdaderas esencias” de La Meseta, si quien lleva las gafas es la protagonista del corto y no los espectadores? También descarté por completo la idea de que las gafas estuvieran puestas en la cámara, dado que se hubiera visto la parte de la gafa que sirve para que la nariz sirva de soporte, esto es: el entrecejo de las gafas.

Recordé entonces la crítica a Constantine de Francis Lawrence que hizo el gran Hemicéfalo:

Esta película va de exorcismos. Racionalicemos el asunto: se supone que los exorcismos son practicados a personas que están poseídas. Estar poseído implica tener al demonio dentro, y uno se pregunta: ¿dentro, dónde? ¿Es el demonio tan pequeño? ¿Cómo entra, por qué orificio? Todo esto lo cuestiono, por supuesto, desde una perspectiva materialista del sujeto porque el dualismo hoy en día no es sostenible. Con los avances de las neurociencias debemos aceptar que mente=cerebro y, por tanto, no hay lugar para el alma. Luego ¿cuál es el tamaño del demonio? ¿Dónde vive? ¿Tiene dirección, código postal? ¿Si le denuncio por poseerme en qué juzgado lo hago, qué país tiene como nacionalidad?

Este es el defecto de la película, que no es materialista, luego filosóficamente hablando no tiene sentido ninguno. Ya lo dijo Heidegger: “Constantine es una película dualista, no merece ser vista.” (M. Heidegger, Gessamtausgabe, tomo 105, p. 45).

Del corto que nos ocupa se podría decir lo mismo que de Constantine, pero añadiendo una pequeña crítica ideológica, a saber: la del mito de la caverna. Es bien sabido que Platón inventó el mito de la caverna para subyugar al Pueblo, de hecho, con excepción de los escribas egipcios, los brahmanes y la cúpula de Homo Velamine, Platón es el gran representante del despotismo ilustrado. La idea era dar a entender al Pueblo que éste se encontraba creyendo en cosas vanas y falsas, instigadas por PRISA mientras Matías “Kuroi” Prats sonreía. ¡Pero esto es completamente falso! El mito de la caverna está al revés. Mientras el ultrarracionalista ve Empleo y Gol y lo critica como espectáculo grotesco de la MesetoEsfera, el meseto disfruta de las mieles de la felicidad más pura y placentera. En todo caso, son los ultrarracionalistas –por lo demás cuatro barbudos borrachos de su propia retórica y enredados en su semen metafísico– aquellos que se hallan en el fondo de la cueva, mientras, en la superficie, Pilar López pone labadora, Amancio se pone a emprender desde el garaje y en general, la gente sale a la calle, con el buen tiempo que hace, y disfruta de la vida.

No hay un doble sentido en la realidad, no hay un rostro detrás de la máscara, el mundo es como es, y, por lo general, está bien. Esperemos pues que esta crítica les haya salvado de creer en el dualismo. ¡Ea! Prosigan con sus vidas. Repito: todo va bien. ¡Huyan!

¡Habla, Pueblo, habla!