Propuestas para una mejora ultrarracional de San Fermín-Orcasur

Propuestas para una mejora ultrarracional de la ciudad de Madrid‘ es un garbeo semanal que parte cada martes de una estación de metro distinta, barriendo el plano por orden de líneas y de norte a sur. Cada garbeo consiste en caminar por donde nos venga en gana y una visita a un bar local. En ellos conocemos al Pueblo en su salsa, interactuamos con él, cantamos a favor de la labadora, etc.

Hace unos días comentábamos en un bar trendy de Malasaña el destino de nuestro siguiente garbeo con una amiga.

—Esta semana toca en San Fermín-Orcasur.

En su estupor, nuestra amiga nos rocía con una fina lluvia de detox smoothie de apio, que escapa de entre sus labios al escuchar el nombre de la parada.

—Pero, ¡chica! Ese barrio es súper chungo.

Precisamente con esas expectativas nos bajamos nosotras este martes en la siguiente parada en nuestro recorrido de la línea 3, que cada vez nos aleja más de nuestra zona de confort, de nuestros latte macchiatos y boles de ramen, y nos hace adentrarnos en lo desconocido, en la indómita periferia de Madrid.

Por eso mismo, nuestro primer sentimiento al salir del metro es de profunda decepción: este barrio no tiene pinta chunga para nada. Nos recibe una amplia avenida arbolada bordeada por bloques de ladrillo visto, bautizada con el amable nombre de Avenida de la Perla. A ver si nos hemos traído la navaja dentro de las converse para nada, al final.

Lo que más nos sorprende, además de su aparente falta de peligrosidad, es que este no es, como esperábamos, un destino urbano, sino un espacio mayormente natural. Durante nuestro paseo nos sobrevuelan frecuentes bandadas de gaviotas, y simpáticos conejillos vienen a saludarnos mientras recorremos una sucesión de bucólicos descampados. Sin duda, la necesidad que tiene este barrio de nuestra labor gentrificadora es apremiante.

El encargado de estos huertos urbanos se nos queja de que los vecinos empiezan a cultivarlos con mucha emoción, pero que pronto vuelven a caer en las verduras normativas del Mercadona.
No somos capaces de identificar al animal que ha dejado estas huellas. Podría tratarse de una especie endémica sin catalogar.
Cimpático conejito.
Compañeras creen identificar una salamanquesa en el arcén de la autopista.

A pesar de que todo es muy bonito, tenemos que confesar que el barrio nos parece un rollo. No hay gente por la calle, todo son edificios de viviendas iguales, no hay apenas comercios.

Intentamos recrear el épico garbeo de la semana pasada por Hospital 12 de Octubre aproximándonos a la autopista, pero no encontramos por dónde cruzar.
Atardece sobre Carrefour: tedio máximo.

Nos aburrimos tanto que nos sucede algo extraño y un poco preocupante: empiezan a despertar en nosotras impulsos incívicos, ganas de hacer el mal por el mal. Sin entender muy bien por qué, le arrojamos un bollicao a medio comer a un pobre conejito. Damos indicaciones deliberadamente erróneas a una persona que sale en coche del tanatorio de la M40. Nos vamos bebiendo una litrona de Mahou por la calle, como una panda de despojos de la sociedad.

A lo mejor lo chungo de San Fermín-Orcasur, pensamos, no es que te pasen cosas chungas en el barrio, sino que te vuelves chunga tú misma estando en él.

El humor negro ya está presente en la cafetería del tanatorio, pero nosotras lo hacemos evidente.
Tanto trabajo de deconstrucción de masculinidades durante años, para luego acabar así.
Algunas compañeras no llegan a un acuerdo sobre si hacer o no un calvo en la Calle de la Unanimidad.
Al final hacemos un corro en torno a una rotonda, ante la indignación de los conductores.
Prometemos que este crimen gráfico en el cierre de esta peluquería no es obra nuestra.

Y, como siempre, no podemos evitar reírnos de carteles de comercios y otras cosas que vemos escritas por ahí.

¡Casi!
La podología es un área que hasta ahora la novela gráfica no había explorado.
Aquí era donde estaba Madrid Rock antes, ¿no?
Sólo tienes un ano: no lo malgastes sin necesidad.
Promesas de eternidad.
El tonto el quien polea.

Una vez agotadas todas las formas posibles de hacer el mal, nos metemos en un bar a debatir nuestras propuestas y a compartir con los parroquianos la frustración porque la Juve haya tirado al Atleti de no sé qué campeonato de fútbol. Bueno, esto no es verdad. En realidad nos bebimos tres botellas de tinto y hablamos de Walter Benjamin sin hacer caso a la tele.

Forofos colchoneros, indignados ante el primer gol de Cristiano.
¿Cómo puede ser tan guapo y además marcar tantos goles?
Ahora con eso del VAR no sólo nos mienten los políticos, también nos cuelan goles que no existen.

Nuestras propuestas para la mejora ultrarracional del barrio son las siguientes:

  • Proponemos crear un santuario de aves, conejitos y pequeños reptiles, para proteger a la rica fauna de la zona.
Por ejemplo, en este espacio tan mal aprovechado.
  • Otra propuesta, que se contradice un poco con la anterior pero que también nos seduce, es la de que haya menos conejos y más hipsters. No tenemos muy claro cómo afectaría la introducción de esta nueva especie a la cadena trófica del ecosistema, pero nos parece que es algo que se debería considerar.
¿Pueden conejitos y hipsters convivir en un entorno donde los descampados tienen hasta alfombras rojas? Si no es aquí, dónde.
  • En nuestro paseo apreciamos que en este barrio hay bastantes cacas de perro. Proponemos pintar trampantojos de boñigas en las aceras, para confundir todavía más al personal.
En este edificio había un trampantojo precioso de un pulpo, aunque en la foto no se vea.
  • Proponemos obligar a todas las vecinas a tener huertos urbanos y vender verduras los sábados en un mercado al aire libre. No puede ser que no haya nadie por la calle en este barrio.
  • En relación con la propuesta anterior, también proponemos un desvío obligatorio en la autopista para que pare más gente en el barrio y se gentrifique más rápido.
Aquí.
  • Y por último, proteger las rotondas, que nos parece que están en peligro. Las rotondas deben ser patrimonio de la humanidad, en este barrio y en todos.

 

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