Super Homo Velamine: 9 vídeos porno ultrarracionales3 min read


Consiga Super Homo Velamine en papel:

Valencia
> Presentación, 16 junio en Espai LLimera.
> Festival Tenderete, 16 y 17 de junio en el Teatro El Musical (Cabanyal).

Madrid
> Festival Hostia un Libro, 24 de junio en el Campo de La Cebada (La Latina).
> La subastada, tertulia ultrarracional, 29 de junio en el Café Estar (Malasaña).

Zaragoza
> Presentación Super Homo Velamine, 6 de julio a las 19:30h en La Pantera Rossa.

Además de en nuestros puntos de venta habituales en Barcelona. Y el resto del mundo lo puede adquirir online, claro : )


Cada vez que escucho “estado del bienestar” pienso en una familia sentada en un sofá, que es el artefacto más clasemediano del mundo, orientado hacia una televisión. Las aspiraciones, conocidas y por conocer, de cualquier occidental convergen en este binomio al que muchos priorizan sobre cualquier otra necesidad básica. Homo velamines pasivos, dóciles, atravesados por un haz lumínico que los alimenta con un embudo, como a las ocas, hipertrofiando en este caso su tedio.

Así, surge el primer compendio de vídeos ultrarracionalistas recogidos en este vídeo-fanzine Super Homo Velamine (SHV), para atacar al clasemediano en su comprensión (irracionalidad) y sus valores (pornografía), como propugnaba José Antonio Maenza. Dado que para ser amados ininterrumpidamente las veinticuatro horas del día es necesario ser y estar, penetramos la última realidad numantina, los dominios audiovisuales. Porque donde la letra con sangre entra la imagen accede sin derramamiento, limpia y remanente, llena de efectos secundarios con deliciosas e incalculables consecuencias.

“No queremos films falsos, bien acabados, brillantes. Los preferimos torpes, groseros, pero vivos; no queremos films de color de rosa. Los queremos de color sangre”.

“No queremos films falsos, bien acabados, brillantes. Los preferimos torpes, groseros, pero vivos; no queremos films de color de rosa. Los queremos de color sangre”. Estas fueron las palabras de Jonas Mekas en la declaración constitutiva del New American Cinema Group. Y nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, las hemos adoptado como propias desde el título pornográfico de cada obra: poético y vulgar a partes iguales. En cualquier caso, las piezas audiovisuales y las ilustraciones que acompañan este SHV se han visto influidas por el halo húmedo que subyace a la selección de títulos, único punto de partida para esta obra, que propone de una manera bizarra una concepción ibérica renovada, florecida a la luz de la cultura popular que tanto atrae al Homo velamine: gif, meme, buenas intenciones, sentimientos de telenovela. etc., y de cuyo estudio se encarga el ultrarracionalista. Aconsejamos al lector más intrépido que antes de lanzarse a la lectura de las críticas que acompañan las obras escriba, al menos mentalmente, la suya propia. Comprobará así nuestras miopías y quizá se le ocurra algún tratamiento más allá de las gafas They Live.

Hemos tardado mucho en parir este número, pero no es óbice para que esperen un salto cualitativo. La demora se debe fundamentalmente a la manifiesta incapacidad que padecemos por cumplir plazos, aunque la procrastinación vaya en nuestro propio perjuicio la abrazamos con denuedo. Disculpen este pecado en la medida en que aman a la gente entrañable. Calibren el ultrarracionalismo por sus límites, no por su legado. Y más: por su capacidad de renovación estética, no por sus obras.


Acerca de Rasomon

Antes de nacer incluso ya se predijo, con acierto, que Rasomon moriría algún día. Por fortuna para el género humano hace más de dos tardes que el susodicho toma té de vainilla los días pares de meses alternos. Su modo de preparación es el secreto que mantiene ocupado a los cabalistas desde hace un cuarto de hora aproximadamente. Cada fotograma mantiene intacto su sabor ancestral gracias al hervido de película a la manera tirolesa. La razón por la que Rasomon hiberna tras cada telediario habría que buscarla en el baño, pero cualquiera se adentra tras el positivado del papel higiénico. Lo único cierto a estas alturas es que allí abajo hay algo y si no pregunten en la sección de conservas de su dentista más lejano. Él no sabrá nada de Rasomon pero el aire tampoco tiene hebras desde el siglo III y nadie se queja.

¡Habla, Pueblo, habla!