Top 3 de desmemoria en Madrid

Una de las señas de identidad de mi amada Madrid es su desmemoria militante. Y digo militante porque nuestra invisibilización de hechos históricos no es cuestión de pasividad. Lo nuestro, señoras mías, es casi un détournement algo despistado. Hay millones de ejemplos, pero les marco mi top 3:

(3) El Templo de Debod, sobre el Cuartel de la Montaña, al que propongo renombrar como «Templo de Debord» en honor a su marcado détournement urbano. Lo lamento por los enamorados que se van a dar el lote al atardecer, pero se me ocurren pocos ejercicios más horteras que plantar un monumento egipcio sobre uno de los lugares emblemáticos de la guerra civil. Que sí, que fue una derrota del franquismo que había que olvidar, pero nos hubiera valido la plaquita por los caídos por la patria, una estatua ecuestre del Generalísimo o un simple y llano bloque de pisos de ladrillo marrón. Con un par: Egipto. Yeah.

(2) La fascinante Plaza de Colón. Esa suerte de outlet desordenado tras las rebajas, donde convive la bandera española más grande con pequeños souvenirs latinoamericanos. Cada cierto tiempo los vamos cambiando de sitio, a ver si damos con la disposición adecuada, pero vamos de fracaso en fracaso porque no tenemos muy claro si queremos pedir perdón, ensalzar el Imperio o crear un espacio de convivencia (léanse el artículo de Santiago Dammert, que lo explica mejor que yo).

(1) Mi gran fetiche: el majestuoso parking de la Plaza de Oriente. Ese gran lugar que esconde la Atalaya Islámica. O sea, vamos a ver, hemos sido capaces de unir unos yacimientos arqueológicos del siglo XI con el progreso automovilístico y la burbuja de los 90. Chupaos esa, ciudades del mundo.

Recientemente he reparado en que empieza a haber gentes mayores de edad que no han vivido el 15M. Es decir, pronto habrá adultos que no sepan que el centro de la ciudad, además de Vodafone Sol, fue un espacio de relevancia histórica (jeje, bueno, en fin). Por eso, propongo crear EL MAYOR PARQUE DE ATRACCIONES DE LA REVOLUCIÓN en ese emplazamiento: talleres de batucada, karaoke con las proclamas más señeras, clases de baile que aúnen “Botín el que no bote” con los siempre edificantes aplausos para sordos, barbacoa semanal “No hay pan para tanto chorizo”, e incluso, si da la pasta, una montaña rusa que siga la evolución de la prima de riesgo en esos años. No se me ocurre mejor manera de alimentar la identidad de esta gran urbe y salvar del olvido aquel sueño frustrado que resultó ser 2011.

Vamos a juicio por algo que nunca llegó a suceder. Nos piden 20.000€ y tres años, tres meses y un día de cárcel por uno de nuestros actos ultrarracionales: el falso «tour de la Manada«, un bulo que creamos el pasado mes de diciembre y que todos los medios dieron por bueno.

La historia es larga y tiene bastantes detalles que explicamos aquí. Pero a pesar de que entonces ya lo desmentimos y dejamos la web original como un alegato contra la desinformación, hoy, once meses después, los medios siguen dando el tour por real. La web ha estado visible todo este tiempo, pero los medios prefieren ignorar la crítica y crear en el imaginario de miles de ciudadanos y ciudadanas una realidad ficcionada: que un desalmado ha intentado lucrarse con el sufrimiento de una chica.

A este escenario de capas de realidad ficcionada se suma otra real que lo alienta: la abogada de la víctima de la Manada nos ha denunciado. Afirma que nuestro propósito era «comercializar con el sufrimiento de la víctima» al vender camisetas y calcomanías. Los medios de comunicación han multiplicado ese mensaje, haciendo que la ciudadanía sostenga un juicio paralelo basado en la desinformación. Con la opinión pública en nuestra contra, necesitamos una buena defensa para convencer a los jueces.

El juicio será el próximo 26 de noviembre, y en él tendremos que desmentir esta falsa realidad sobre la que se apoya la acusación. Los costes de un abogado/a ascienden a 1.728,20€, una cantidad que las cuentas de Homo Velamine son incapaces de sostener. Hemos abierto un crowdfunding para poder hacer frente a ese gasto sin ir a la bancarrota (ni a la cárcel).

¡Participa en el crowdfunding!

En esta sentencia Homo Velamine se juega su libertad, pero el resto del mundo se juega seguir participando de uno de los elementos más nefastos de la era de internet: vivir pegado a la literalidad. En un mundo crecientemente dogmatizado, donde no hay grises sino opiniones tomadas por razones verdaderas y únicas, esta es una batalla en defensa del juicio crítico, y es importante que la ganemos. ¡Contamos contigo!

¡Habla, Pueblo, habla!

Nos han condenado a 18 meses de cárcel y 15.000€ por destapar una sucia cloaca.  Lee más y apóyanos »