Transcampismo, poder después del Poder


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Sinvergüenzas, a ver quién me barre la entrada ahora. Un asco.

Vaya porquería. A ver quién me barre la entrada ahora. Un puñado de puercos, eso es lo que son.

Hasta el momento, los Estados y sus defensores han pretendido que la guerra era el mejor medio para defender a los pueblos de sus supuestos agresores. Con sus guerras de defensa, de ataque y hasta preventivas, quisieron convencernos de que los intereses de la nación (por no hablar de ese fenomenal Espíritu del pueblo) estaban en juego; de que la lucha incondicionada por los recursos y territorios era una especie de obligación; han tratado, en suma, de convencernos de la inevitabilidad de la guerra.

Más tarde, con la mejora de las comunicaciones y la ilustración, la guerra se hizo impopular, y los ricachones, sus adictos y otros fanáticos defensores del Estado y su brutalidad tuvieron que inventarse otras justificaciones para hacer el mal. Y así reclutaron a científicos respetables y propagandistas que aseguraban que la guerra sirve para fomentar el comercio y el desarrollo tecnológico, para reducir la presión de la población, para resetear su genoma e incluso para que éstos descargaran su adrenalina: ¡como si no conociéramos ya el puentin y los videojuegos!

Neuroingenierías descabelladas de control, con aparatos incrustados, grapas, sangre... Demasiado invasivas y sucias, definitivamente recuerdan a la guerra. El poder es aún muy poco ético ("racionalidad mala")

Poder aún muy poco ético (“racionalidad mala”)

Homo Velamine no acepta estas justificaciones hipócritas y quiere romper una lanza e incluso una cabeza nuclear en favor del pacifismo. A día de hoy es absurdo afirmar que la guerra defiende los intereses del Estado: la guerra sólo propaga y extiende las relaciones de poder y de dominación, pero de una forma muy ineficiente. La guerra es fea, arruina los recursos y a las personas, es irracional y, sobre todo, lo deja todo perdido.

Imagínate un eventual contacto con una civilización alienígena superior que, naturalmente, querría dominarnos. Si esa civilización fuera realmente superior, ¿crees que utilizaría la guerra? ¡Jamás! ¿Alguien cree que el ejército tendría sentido para una civilización higiénica y racional? En uno o dos siglos, el ejército habrá sido por completo sustituido por instituciones tecnocientíficas. Según este nuevo esquema mucho más racional, los señores de la guerra recurrirían, al principio, a neuroingenierías descabelladas de control que incluirían aparatos incrustados en la médula o el cráneo, ayudándose de técnicas invasivas. Más tarde, empero, ni siquiera será plausible la existencia de drones: demasiado ineficientes, demasiado visibles, demasiado escandalosos, los drones constituyen un despliegue de brutalidad aún mucho más atroz que el de las armadas y ejércitos de infantería clásicos.

Explosión de la lógica incrementalista del dominio, alcanzando grados de sofisticación casi obscenos. Dominio multilayer y casi amable. Abandono de los efectos disuasorios del horror y la mugre (ineficientes).

Explosión de la lógica incrementalista del poder en un dominio multilayer, amable, que alcanza una sofisticación casi obscena. Se abandona el paradigma clásico de dominio, y con él, la insistencia en los efectos disuasorios del horror y la mugre  (ineficientes).

 

Se imponen nuevas técnicas de promoción y expansión del poder. Todo lo que recuerde a la guerra debe ser eliminado. Un gobierno ético y respetable no impondría su dominio con la fuerza bruta, sino con una neurociencia avanzada, asistida por tecnologías de radio, ingeniería genética o nanobots capaces de influir en las emociones básicas de las personas, inutilizando eventuales reacciones en contra y sustituyéndolas por deseos fervientes de conformidad con el aparato político e ideológico de turno.

La alucinación como tal, aquí petrificada en un Ser Superior, el Emperador Constantino.

La alucinación como tal, aquí petrificada en un Ser Superior, el Emperador Constantino.

Pero, ¿por qué habría que hilar tan fino? ¿Era toda esta parafernalia tecnológica imprescindible, después de todo? Al fin y al cabo, ¿qué medio de dominio más razonable y barato que la fantasía misma de los dominados?

Ya el Gran Constantino nos había mostrado que, para dominar, sólo hacía falta servirse de la imaginación de los alucinados y los tontos de remate. Y en efecto, desde que él se hizo cristiano, ningún príncipe se resistió a usar del Espíritu Santo para fingir que su poder derivaba de las alucinaciones públicas. En efecto: ¿por qué un alienígena superior usaría bombas si, con un par de ads bien puestos y enlazados, nos tienen ya en el bote? El alienígena jefe hace meme en dos días, y al tercero, Maria Teresa Campos lo recibiría entre aplausos.

La vil, pero eficiente y vestidita, costumbre principesco-propagandística de pretender que el poder del trono proviene de su sujeción a los poderes del altar. En la imagen, un ser casi sagrado simula recibir poder del Espíritu Santo.

La vil, pero eficiente y vestidita, costumbre principesco-propagandística de pretender que el poder del trono proviene de su sujeción a los poderes del altar. En la imagen, un ser casi sagrado simula recibir su poder del Espíritu Santo.

 

La supuesta justificación de la guerra es una patraña, el apoyo interesado a científicos, teólogos y tecnólogos carece de sentido, las fuerzas del dominio más eficientes y hermosas son una mesa camilla, canciones de toda la vida, y la falsa sofisticación de los plásticos, las lucecitas de colores y los muñecos graciosos que saltan y sonríen como bebés.

El proceso por el cual la humanidad abandona el estado de naturaleza, que es su ridícula pretensión de que, para dominar, es preciso hacer la guerra o inventarse un subterfugio aún mucho más abigarrado, tiene para Homo Velamine un nombre: transcampismo.

El transcampismo se define por: aquello a lo que todo programa de dominación debe volver una y otra vez.

MT2 es un monstruo desagradable y lleno de superfluidad. Mari Tere, mucho mejor.

MT2 es un monstruo desagradable y lleno de superfluidad. Mari Tere, mucho mejor.


Acerca de James Doppelgänger

Generado a partir de un único bit y progresivamente complicado en sucesivas transformaciones (un diluvio y dos glaciaciones, una descarga masiva de ficheros, un encuentro con la Blanca Paloma, algunos trabajos de oficina e innumerables tardes de Champions), James Doppelgänger tiene cinco perfiles LinkedIn, cuatro perfiles Facebook, diez grupos WhatsApp y ha seguido la polémica del secretario papal por Twitter. Sabe cantar gol y es flexible, dinámico, entrepeneur, interdisciplinar y proactivo. Ama el trabajo colaborativo y programa en 115 lenguajes privados, muy a pesar del señor Wittgenstein. Cree en la individuación por tartazos de merengue y en los muslos de pavo siempre infinitos, siempre danzantes, a nuestra disposición. Jamás mata a las cucarachas, pues ellas son el germen de la más perfecta civilización, nuestras sucesoras.

¡Habla, Pueblo, habla!